Cómo la meditación me sacó de un trabajo que odiaba

Cómo la meditación me sacó de un trabajo que odiaba

En el post anterior hablábamos acerca de la gratitud y la implicancia que tiene en nuestra capacidad de retrasar la gratificación, una condición para tener éxito en casi cualquier área.

Y les contaba acerca de como este año decidí retomar ciertos hábitos o prácticas que en el pasado lograron cambios fenomenales en mi vida.

En este post quiero hablarles de otra práctica tan importante sino más que la gratitud que decidí volver a poner en práctica para retomar el camino del cuál me desvié hace un tiempo. Estoy hablando de la meditación.

Fuente: Headspace https://www.headspace.com/

Esta práctica solía estar asociada a estereotipos de personas “espirituales” o “conectadas con lo místico”. Como si para poder practicarla a diario uno se tuviera que convertir en una especie de monje Tibetano o algo así.

Photo by Frank Holleman on Unsplash https://unsplash.com/photos/fvmMDEvInLE

Pero este prejuicio por suerte empieza a caer poco a poco y la sociedad moderna empieza a descubrir los miles de beneficios que la meditación puede aportarnos sobre todo en este modelo cultural donde parecemos vivir todo el tiempo acelerados. La ganancia de adeptos entre nosotros crece a toda velocidad gracias a dos cosas principalmente:

  1. Los numerosos estudios que apoyan esta práctica para, por ejemplo, reducción del estrés, entre otros beneficios.
  2. La cantidad de gente que se suma a esta práctica de todas partes del mundo, de todos los estratos sociales, de todas las edades.

Entre los muchos beneficios que se han demostrado que la práctica regular de la meditación pueden generar están:

  • Reducir el estrés.
  • Mejorar el sueño y el descanso.
  • Aumentar el foco.
  • Mejorar las relaciones.

Entre muchos otros más.

Fuente – Headspace

Pero además de todos lo que nos ofrece la adopción de este hábito, la meditación puede ser una herramienta mucho más poderosa:

La meditación puede literalmente crear tu vida soñada.

Si, así como lo leés.

La meditación te puede abrir la puerta hacia todo lo que alguna vez quisiste ser, hacer o tener.

Photo by Monika Majkowska on Unsplash Fuente: https://unsplash.com/photos/Nq8LdWC7HnM

Dejame que te cuente una historia personal, una breve experiencia que tuve con esta práctica. Una historia del mundo real, de alguien común y corriente, como vos.

Año 2008

En el año 2008 era un operario de 24 años de edad en una fábrica en zona norte y no estaba nada contento. La estaba pasando pésimo. Entre las cosas que me hacían sentir mal con mi momento presente estaban:

  • No tenía mi título secundario (adeudaba muchísimas materias).
  • El sueldo era de regular a malo.
  • Odiaba tomar el colectivo por la mañana muy temprano que estaba abarrotado de gente.
  • Odiaba los domingos a la noche.
  • La pasaba pésimo en el trabajo porque estaba contratado por una agencia, el trabajo era muy exigente (por no decir negrero), el trabajo era negrero (uy! Lo dije!) y sabía que mi posición era frágil porque entendía era mano de obra de fácil recambio. Es decir en cualquier momento me podía dar una patada en culo y a la calle. Para decirlo conceptualmente.

En ese tiempo había una pregunta que frecuentemente se paseaba por mi cabeza:

¿Cómo terminé acá?

¿Por qué me preguntaba eso? Porque recordaba esas épocas del primario y parte del secundario dónde mis profesores y compañeros se referían a mi como un alumno brillante, un chico muy inteligente con un futuro prometedor.

En esa infancia al ser bueno en mi desempeño escolar y al recibir el halago permanentes de mis padres, que habían llegado sólo hasta 7mo. grado y se sentían orgullosos, miraba el futuro con un lente sumamente optimista.

Mis padres me enseñaron que si quería ser alguien en la vida debía ir a la universidad. Para ser abogado o tal vez ingeniero. Debía tener un título universitario para no vivir las penurias de las personas que nacen pobres, de aquellos que por tener que salir a trabajar de muy chicos no tuvieron el privilegio de poder estudiar y por ende no les queda otra que pelearla día tras días aceptando situaciones que no querrían para sus hijos. Este era el caso de mis padres.

Pero bueno, como te contaba, mis notas en la escuela hacían que un futuro lejos de la realidad del barrio fuera posible. Y esa actualidad hacía que esperara los años por delante con ansias y el entusiasmo de ver hasta dónde podía ser de capaz de llegar este chico nacido en ese lugar.

Imaginaba un futuro con viajes al exterior, viviendo en una casa linda como las que mi mamá limpiaba, tener un auto y ser una persona respetada, un profesional. Eso veía mirando hacia adelante con la mirada de un chico que sueña sin límites.

Sin embargo los años habían pasado y ahí estaba, sentado en esa silla con ese uniforme azul tratando de cumplir el objetivo diario de producción con el único fin de quedar efectivo (es decir, de pasar a plata permanente) en un lugar en el que, paradójicamente, no quería estar. Sin tener la más pálida idea de qué iba a hacer de mi vida. Muy distinto de cómo lo había imaginado en mi época escolar, muy distinto…

Y en cierto punto sentía que me había decepcionado a mi mismo, que en algún momento había perdido el rumbo y por eso había terminado ahí.

Pero a pesar de todo esto había algo adentro mío que nunca se había ido:

Seguía teniendo sueños, muchos sueños y muy grandes. Mucho más grandes que mi situación en ese momento, al igual que cuando era un chico. A pesar de que no tenía la más remota idea de cómo podría hacer para llegar a ellos, no podía evitar seguir soñando.

Punto de inflexión

Decidí no omitir esta parte a pesar de los prejuicios que pueda ocasionar el hecho de mencionar este tema porque a sabiendas de que en cierto punto puede restarle algo de credibilidad a mi relato, te prometí que iba a ser %100 sincero con vos y decidí contarlo como yo lo viví en ese entonces.

De tantos puntos de inflexión que he tenido, sin dudas hubo uno que cambió mi vida:

Fue cuando vi un documental llamado “el secreto”.

No voy a ahondar aquí en los temas que trata este documental, que es muy conocido, pero sí les voy a contar lo que hice después de verlo.

Ver este documental desató algo en mi, o quizás de cierta forma potenció algo que ya estaba presente:

Me impulsó a tener sueños más grandes de los que ya tenía. Sueños más grandes que yo. También a soñar con la persona en la que me quería convertir. Todo esto sin tener pruebas de que eso era posible para mí, de hecho las pruebas de mi “realidad” me ofrecían más pruebas de que eso no era posible.

Y empecé a hacer más vívidos estos sueños. No solo en estado consciente sino que también en mis prácticas de meditación (sugeridas en el documental) que fueron algo que incorporé a mi rutina diaria y empecé a disfrutar muchísimo porque era como cerrar los ojos y despertar dentro de mi vida soñada donde tenía todo lo que quería ser, hacer o tener.

¿Y qué cosas quería? Todavía las recuerdo bien.

  • Quería ganar $5.000 por mes (que era más del doble de lo que ganaba en ese momento como operario).
  • Quería comprarme un auto. Un Renault Clio 2. Odiaba viajar en colectivo.
  • Quería viajar en avión por primera vez.
  • Quería ir a Cancún.
  • Quería bajar de peso, en ese momento pesaba 103kg. y quería pesar 87kg.
  • Quería trabajar como profesional. Ya no quería ser una pieza de recambio en una línea de producción.
  • Quería vivir en un departamento lindo en Villa Ballester o Villa Urquiza, dos barrios muy lindos en Buenos Aires.

Con esos sueños bien definidos empecé a meditar todas las noches antes de acostarme haciendo algunas respiraciones (más adelante te voy a dar más detalles de cómo hacer bien esta práctica) y visualizando todas estas cosas. En estas sesiones realmente sentía que estas cosas ya habían sucedido y eso me generaba un sentimiento de éxtasis, de suspirar, de felicidad antes de apoyar la cabeza en la almohada.

No pasó nada

Los cambios fueron casi inmediatos después de estas sesiones de meditación. Empecé a soñar despierto, empecé a estar de mejor humor y más agradecido por las cosas que estaban presentes, como te conté en el post anterior, pero en el mundo real nada había cambiado. 😕

O mejor dicho si cambiaron, cambiaron para mal porque me despidieron de mi trabajo en la fábrica 😅. Sin embargo continué insistiendo con las meditaciones porque realmente me hacían sentir bien y me ayudaron estar mejor en el día a día sin importar lo que pasara a mi alrededor.

Un día más como operario. Lamentablemente no tengo tantas fotos de esa época. Milenials sepan comprender, no teníamos Smartphones como los conocemos hoy 🙂

Incluso recuerdo que en ese momento me había armado un tablero dónde pegaba fotos de las cosas que quería a pesar de estar muy fuera de mi alcance. Miraba esa imagen antes de empezar con mis sesiones de meditación cada noche.

Incluso había tomado un recibo de sueldo de ese momento, le había borrado el importe original y con birome escribí el importe que quería ganar (que era más del doble como te dije). Eran $5.500 de esa época. 😂

Eso estuvo pegado en la pared de mi cuarto durante muchos meses.

Y si, pasaron cosas

En febrero de 2011 estoy sentado en una oficina dónde me están haciendo una entrevista preliminar. La cosa va bien, me siento confiado como cada vez que me tocó ir a una entrevista de trabajo. Me entrevista una chica de recursos humanos que representa el primer filtro en persona antes de las siguientes etapas. Me cuenta que después de esa entrevista voy a ser entrevistado por los jefes del sector al que estoy postulando para ser evaluado.

Finaliza esta entrevista preliminar y esta chica me dice que estuve muy bien, que me va a derivar con dicho jefe del sector para ser entrevistado.

Le pregunto:

– “¿De cuánto es el sueldo?”.

– “Nuestros sueldos son buenos. Vas a ganar $5.500 por mes”.

…………………………………………….

Me recorre un frío por la nuca estremecedor, ahora mismo al escribir esto todavía lo puedo sentir. La sensación del imposible a pasos de ser cumplido.

Terminan las entrevistas y vuelvo en el tren hasta José León Suarez. Camino por la calle como aturdido no escucho ni veo nada alrededor mío, no tengo recuerdos visuales de ese momento, solo recuerdo la emoción.

Pensaba en todos los pasos que había dado para llegar hasta ese momento. De repente todos y cada uno de ellos habían cobrado sentido, incluso aquellos que había dado sin saber por qué lo hacía. La forma en que se dió también fue bastante particular y aún no le encuentro explicación. Por lo que me resultó aún más increíble.

¿Qué carajo estaba pasando?

¿Brujería?

Las trampas de la casualidad

Mucho tiempo me debatí si todo esto fue simplemente el fruto de la casualidad, si esto se debió a algunos eventos afortunados que se conectaron en el lugar y el momento correctos, con los cuales armé un relato con una linda historia, inspiradora con cierta coherencia lo que Nassim Taleb denomina falacia narrativa. Sinceramente no puedo afirmar al %100 que no se haya debido a esto, entiendo que como seres humanos estamos cargados de sesgos.

Hasta que más adelante aprendí algunos hechos detrás de esta práctica. Seguí leyendo que más abajo te cuento lo que descubrí realizando mi propia investigación.

A pesar de todo me resultaba y aún me resulta totalmente increíble que puse un número demasiado ambicioso (sólo yo se lo fantasioso que fue poner en la pared esa cifra dada mi situación, como si hoy pusiera 4.000 dólares de sueldo mensual, que ya lo hice también 😎) y luego de varios meses escuché exactamente la cifra que había estado visualizando.

Una de las escenas que visualizaba durante mis meditaciones era la de ir a un cajero automático, revisar el saldo, sacar plata, salir, subirme a mi auto para ir al cine. Ese mismo número era el que estaba escuchando a través de la voz de esa persona, el mismo, ni uno más ni uno menos. Pensar en eso me genera escalofríos.

Si, quizás haya sido el fruto de la casualidad, el azar, la suerte, etc.

Y debo ser alguien con mucha suerte porque las casualidades siguieron sucediendo…

El sueño de viajar

Una de las imágenes que también traía a mi mente en mis meditaciones era la de una foto desde un balcón de la habitación de un hotel all-inclusive en Cancún. Era algo así:

Hasta que un día me encontraba caminando por esa playa sintiendo esa arena bajo mis pies. ¿Qué hacía alguien como yo ahí?

Foto que tomé desde uno de los miradores en el hotel all-inclusive en Cancún.

Podés leer más detalles de este relato acerca de este viaje en este post:

¿Cómo se siente cumplir un sueño imposible?

El sueño de bajar de peso

¿Se acuerdan que les conté que quería bajar de peso? Bueno algo que hice en ese momento fue anotar al lado de mi balanza cuánto quería pesar.

103kg. ganados a base de birra y asado
Llegué a pesar 78kg. en mi pico de entrenamiento

Hasta pude ver mis abdominales por primera vez en mi vida. Lo cuál me hizo sentir muy cómodo en las fotos en Cancún. 😂

El sueño del autito

Incluso un día a la salida del trabajo entré a una concesionaria de Renault e hice el test drive. Por favor! Lo lindo que se sintió! Obviamente el vendedor sólo buscaba que me endeude hasta la médula. No lo hice pero me llevé esa sensación para mis noches de meditación. El olor! El olor!

El sueño de vivir en un departamento lindo en una zona linda

Luego de varios años me mudé a un departamento en Villa Urquiza, Buenos Aires Capital, un lugar que de chico frecuenté bastante por ser el lugar donde vivían las personas para las que mi mamá trabajaba, y que siempre vi con mucho cariño. Me preguntaba como sería vivir en un lugar así, en ese momento sufría de vivir en José León Suarez por la creciente inseguridad, me robaron con revolver, tuve que correr en otras porque me esperaban a la vuelta de la esquina. Soñaba con un lugar mucho más tranquilo y lindo, donde pudiera salir a caminar. Hasta que un día sucedió. Pero cuando un día le saqué una foto al departamento y vi la foto que había pegado en mi pared, casi me caigo de la silla.

Foto que tenía en mi tablero
Foto recién mudados.

Miren las dos fotos anteriores y vean la posición del equipo de aire acondicionado.

Bastante más ordenado

Estos son muchos de los sueños que tenía en mis días de operario de fábrica que para mi representaban sino un imposible una posibilidad extremadamente improbable que finalmente y contra todos esos pronósticos, habían llegado. Si! Llegaron! [Emoji de fiesta y música de leña para el carbón]

Se que estas cosas no son cosas super extraordinarias ni mucho menos, nadie escribiría un libro acerca de ellas, no saldría una nota en los diarios hablando de ellas (pero si un post en un blog 🤔). Pero de lo que si estoy seguro es que para un operario de fábrica en ese momento, en ese contexto, con ese acceso a la información, con esa red de contactos representaban un cambio fenomenal, un sueño, casi un imposible. Y como yo estoy en contacto con mucha gente que está hoy en esa situación entiendo que esta historia puede representar un relato que describe sus sueños en su situación actual, espero que sea tu caso y que esto te sirva.

Todo el tiempo me pongo en la piel de ese trabajador de 24 años y trato de mirar las cosas que vivo hoy desde sus ojos. Cuando lo hago esta realidad me resulta inverosímil casi a cada momento, incluso al escribir estas líneas.

Espero que este relato te inspire a adoptar este hábito tan fascinante y que te anime a seguir soñando con esas cosas que hoy creés tan lejanas pero que te siguen robando suspiros cada vez que pensás en ellas.

Si sos una persona escéptica y no creés este relato, te entiendo. Hace varios años dejé de aplicar esta práctica porque “no era de gente inteligente” casualmente fue cuando muchas de esas cosas que había conseguido empezaron a tambalear y se fueron como llegaron.

Aprendí la lección y decidí volver a lo que siento que funcionó a pesar de lo que “la gente inteligente” piense.

Esta cita me ayudó mucho.

Pero si es relato no te convenció al menos me gustaría que adoptes la meditación por sus múltiples beneficios que tienen su respaldo científico. Eso ya de por si creo que vale la pena. Más abajo te dejo un link de otro post dónde te cuento algunos hechos que se descubrieron estos años acerca las visualizaciones y cómo nos sugestionan y convierten nuestro cerebro en un mapa del futuro por si querés saber más del tema.

Pero yo no necesito saber todo el proceso que realiza mi cuerpo para procesar las verduras, solo necesito saber que si me las como bajo de peso y listo.

Recordá que mi único deseo es ayudarte a seguir avanzando hacia esos sueños que tenés y ser brutalmente sincero en lo que comparto con vos. Ojalá esto te haya servido. Te mando un abrazo grande!

– Matías

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Si quieres seguir leyendo acerca de este tema tan interesante te recomiendo estos posts:

La ciencia detrás de la meditación para alcanzar tus sueños
5 formas de aplicar la meditación a tu vida
Lecciones de humildad, lo que aprendí al perder mis sueños
Anatomía de una buena sesión de meditación

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La única clave para alcanzar tus metas, no busques más

La única clave para alcanzar tus metas, no busques más

El año pasado hice lo que hacen todos:

  • Me puse metas ambiciosas, de esas que te “empujan” a crecer.
  • Me puse objetivos semanales, para poder trackear mi progreso.
  • Anoté mis hábitos que quería desarrollar este año, porque leí un artículo que las metas no sirven, sirve convertirlas en hábitos

Entonces hice lo que hacemos todos:

Recurrí a mi fuerza de voluntad para poder alcanzar mis metas

Porque ¿Es eso no? Hay que tener disciplina, la disciplina es la diferencia entre alguien que logra sus objetivos y los débiles que no lo hacen.

Entre esas metas que me puse estaban:

  • Dejar mi trabajo en relación de dependencia para ganar el doble con un emprendimiento independiente y con eso mejorar mi estilo de vida (más viajes, más salidas, tecnología y disfrute).
  • Bajar de peso, estaba en 88kg. y quería bajar hasta los 83kg.
  • Quería despertarme todos los días inspirado y entusiasmado.Entre otras cosas…

Y allá fuí a ponerle garra, actitud y disciplina a mis metas:

  • Comer más sano.
  • Hacer ejercicio tres veces por semana.
  • Planificar y ejecutar tareas, sobre todo las más incómodas y las de mayor impacto.
  • Leer más.
  • Dejar de perder el tiempo en redes sociales.

No entendí exactamente cómo pasó pero a mitad de año me di cuenta de que ya no iba a llegar con ninguno de estos objetivos, algunos de ellos permanecen hace años entre mis metas de fin de año.

Pero esta vez fue peor. Incluso empeoré en esas áreas que decía querer mejorar, así que ni siquiera me quedé en el mismo lugar sino que retrocedí.

Finales de 2018 me encontró finalmente:

  • En mi trabajo en relación de dependencia otro año más, ganando aún menos por motivos de devaluación de la moneda en Argentina más la inflación. Es decir no sólo no me pude permitir más cosas sino que al final del año me podía permitir menos cosas que a principio del año.
  • En mi visita al médico a fin de año la balanza marcó 104kg. que significó un record para mi peso histórico, pero además con pésima alimentación, algunos problemas de salud como presión alta por primera vez y un nivel de estrés preocupante.
  • El final del año fue una mezcla de cosas feas que nos pasaron como familia y el enorme estrés generado por mi ansiedad de ver que el año se apagaba, no lograba avanzar con mis proyectos, y ver como no cumplía con mis propias expectativas. 3 emprendimientos en un año se fueron por la canaleta algunos, incluso, no llegaron a ver la luz pero se llevaron meses de trabajo.

Y de los hábitos “ganadores” que me había propuesto, no había cumplido uno solo. Ni siquiera lograba despertarme temprano siquiera para trabajar en mis proyectos. Y cada día que pasaba estaba sumido en una profunda depresión por estar en el mismo lugar lo que empeoraba con el tiempo como un círculo vicioso.

Hasta que el fin de año llegó. 2019 estaba a pocos pasos. La sensación era clara: 2018 fue uno de los peores años de mi vida.

Todas estas cosas hicieron que me replanteara muchas de las cosas que estaba haciendo. Es increíble como “las malas” nos dan una enorme oportunidad de reflexión y decidí aprovecharla.

¿Qué había pasado? ¿Qué hice mal? ¿Qué era todo esto?

Fue en esa reflexión (cuaderno y birome de por medio) que, una por una, empezaron a caer, como si fuesen fichas de domino, las lecciones con las que decidí encarar este nuevo año. Y en este post quiero compartir una (1) de esas lecciones con vos.

Dejame contarte algo primero

Hace unos años sentí que tuve mi época dorada donde logré cosas que casi se podían calificar como imposibles.

En este post podés leer una de ellas.

“Cómo se siente cumplir un sueño imposible”

Recuerdo que después de haber realizado tantos cambios enormes en mi vida estaba entusiasmado por ver hasta donde podía llegar, porque sentía que había derribado las barreras mentales de lo que era posible y lo que no era posible y, que la había superado la parte más difícil. Empecé a ver el futuro como algo brillante que me esperaba con grandes cosas, cosas que quizás nunca había imaginado.

Pero el 2018 fue muy distinto a como creía que iba a ser para mí, basándome en estas experiencias del pasado.

Algo había pasado en el camino que rompió la magia y no sabía qué era. Empecé a hacerme una pregunta que también me hacía en mis días de operario de fábrica cuando sentía que las cosas no me salían: “¿Será esto todo lo que hay para alguien como yo?”

Nuevamente decidí que no, que había algo más y en esa convicción parcial decidí seguir, pero no como lo venía haciendo. Quería retomar los mismos conceptos que me habían ayudado a avanzar en el pasado, aunque los había olvidado.

También quería entender qué me había pasado en estos años donde nuevamente sentí que me estanqué y que la rueda del progreso dejó de girar a la velocidad que lo venía haciendo. Y por qué cambié tanto mi actitud, porque me notaba más pesimista, menos soñador y por ende, más realista. Llegué al siguiente diagnóstico:

En estos años de “haber llegado” fue que empecé a volverme más racional, dejé un poco de ser una persona soñadora y empecé a buscar en el mundo real los caminos para seguir avanzando olvidando lo que yo sentía que me había llevado hasta allí.

Y claro, quería ser visto como una persona inteligente, no como alguien crédulo e inocente y empecé a negar los conceptos que habían logrado tantos avances en mi vida, a dejarlos de lado. El “mundo real” me convenció y dejé de prestarle atención a mi propio mundo real, donde creo que las cosas suceden. Cosas que aquellos que viven atados a las reglas y leyes de sus “mundos reales” no logran.

Pero ser percibido como “alguien inteligente” me trajo un costo enorme. El de hipotecar mis progresos futuros, en pos de agradarle a algunos 4 de copas que no deberían haber influido en mi forma de pensar.

Si vos hoy te estás preguntando también “¿Esto es todo lo que la vida tiene para mí?” o, cómo lo hice mucho tiempo “Será realmente posible para alguien como yo eso que quiero hacer/ser/tener?”

Quizás esta reflexión te ayude.

Espero que así lo haga.

Cómo entendí uno de los conceptos que había aplicado en el pasado

Una gran amiga mía, psicóloga y apasionada en el area de felicidad y bienestar, me envió un artículo a poco de finalizar el año. Era un artículo publicado hacía ya varios años en el New York Times. El artículo lo firmaba un tal David DeSteno, un psicólogo social que escribió varios libros acerca del éxito emocional, un concepto que me pareció espectacular y que descubrí al leer este artículo.

Cuando lo leí entendí, casi de inmediato, que me estaba faltando una parte fundamental en la ecuación para poder avanzar, y que incluso ya la había utilizado en éstas etapas de mi vida en las que logré cambios fenomenales que parecían sólo un sueño muy lejano cuando me las planteé.

Pero antes de introducirte a este concepto, que de hecho es muy simple como todas las enseñanzas más potentes de la vida, dejame contarte un poco la tesis de David.

David empieza sus charlas hablando de un factor clave a la hora de tener éxito, que es bien conocido y que de hecho es el factor más relevante de todos:

Retrasar la gratificación.

A esta altura está ultra mega estudiado que el factor número 1 del que pende el éxito de una persona es exactamente ese.

Esto está respaldado por innumerables experimentos al respecto. De hecho hace unos años se hizo un experimento muy gracioso llamado la prueba del malvadisco que lo fue contundente.

Les dejo el video de esta charla TED donde hablan del experimento es cuestión para no extenderme de más. Es muy gracioso:

Esto tiene mucho sentido porque aquellos que logran centrarse en el mediano o largo plazo logran mucho mejores resultados que aquellos que se centran en el corto plazo.

Ejemplo: Me como este chocolate ahora y obtengo placer inmediato, o me embarco en una dieta en la que en 6 meses tendré una satisfacción mucho más grande que el placer de comer un chocolate al ver mi cuerpo nuevo. Es obvio que la segunda opción paga más y quién elige ésta opción obtiene muchos mejores resultados.

Entonces la receta es “simple”, si queremos lograr más en nuestras vidas debemos retrasar la gratificación.

Pero ¿Cómo hago para resistir la tentación?

Bueno, lo que hacemos la mayoría de nosotros es Recurrir a nuestra fuerza de voluntad.

Entendiendo que si me fuerzo a mi mismo a reprimir todos mis deseos y mis tentaciones de gratificación inmediata (comida chatarra, mirar redes sociales, mirar tv, mirar series, jugar juegos online, abrir whatsapp, etc.) voy a mejorar en todas las áreas que son importantes para mi.

Lo único que tengo que hacer es simplemente soportarlo por 365 días. ¿Fácil no? 😂

Eso es exactamente lo que yo hice. SPOILER: salió mal. Pero ojalá fuese sólo mi caso es el de casi todos lo que eligen este camino.

El gran problema de la fuerza de voluntad es que sólo unos pocos elegidos logran resistir. Los estudios muestran que sólo 1 de cada 6 personas logra evitar las tentaciones.

Pero para hacer peor el panorama, incluso aquellos que logran hacerlo lo hacen pagando un costo enorme. Logran evitar las tentaciones a costa de enormes niveles de estrés durante tiempos prolongados. Sabemos que una dosis prolongada de estrés es algo para lo que nuestro cuerpo como sistema no está preparado y nos puede llevar a tener problemas de salud en el futuro.

Sabemos también que la tentaciones de placer inmediato se disparan muy frecuentemente por las emociones que estamos acostumbrados a experimentar todos los días en la vorágine de nuestra sociedad. Ansiedad, enojo, frustración, depresión, entre otras nos hacen más propensos a buscar la gratificación instantánea. Podemos decir entonces que nuestras emociones, nos vuelven impacientes.

Pero ésta es sólo la mitad de la verdad. ¿Qué pasaría si te dijera que las emociones en realidad no son las responsables de que fracasemos en retrasar nuestro premio, sino más bien son la clave para tener éxito en la prueba del malvadisco?

Son cierto tipo de emociones las que nos sabotean pero por suerte tenemos otras emociones que nos hacen más empáticos, más felices, más altruistas, más caricativos, que nos hacen sentir mejor con nosotros y con otros.

¿Qué pasaría si en lugar de sentirte ansioso, frustrado, enojado sintieras gratitud, compasión, orgullo?

De hecho estas tres emociones son la clave para poder cambiar nuestras conductas, según David. Recordémoslas, quiero que te queden grabadas:

  • Gratitud.
  • Compasión.
  • Orgullo.

Según el trabajo de David todos aquellos que experimentan estas tres emociones a diario, logran el tan ansiado auto-control sin demasiado esfuerzo y por ende logran:

  • Retrasar la gratificación.
  • Tener éxito en cumplir sus objetivos.

Puta madre! Esto me pasó! A leer esto mi cabeza me llevó nuevamente a mis días como operario de fábrica en ese lugar a donde odiaba tener que levantarme todos los días para ir. Ese lugar que hacía de mis domingos a la noche un momento de una profunda nostalgia.

Recordé que en cierto momento decidí dejar de sentir emociones como la frustración de estar en un lugar al que sentía que no pertenecía. Me lo planteé como objetivo y empecé a desarrollar de forma consciente la gratitud por las cosas que tenía. Pronto empecé a sentirme mucho mejor en el día a día y empecé a hacer progresos significativos:

  • Empecé a estar de buen humor la mayoría del tiempo.
  • Rendí mis materias del colegio secundario.
  • Empecé la facultad siendo primera generación de mi familia.

Todo eso reforzó la sensación de gratitud y pronto:

  • Cambié de trabajo.
  • Y por ende empecé a viajar.
  • Me compré un auto.
  • Modifiqué mis hábitos de ejercicio y alimentación.
  • Por ende bajé de peso. De 103kg. hasta los 78Kg. REAL.

Miré hacia atrás y reconocí el patrón, entendí lo potente de lo que contaba David DeSteno en su artículo en el New York Times y lo mucho que me había beneficiado en el pasado. Había caído la primera ficha del dominó.

Un nuevo camino

Era muy claro para mi que al dejar de sentir gratitud por las cosas que tenía, me estaba alejando de la posibilidad de tomar las decisiones correctas en el día a día, los pasos de hormiga de los que hablábamos en el post anterior. Irónicamente me sentía menos agradecido desde el lugar en el cuál hacía varios años soñaba estar, que cuando estaba en un lugar que odiaba y eso saboteaba mis posibilidades a futuro, pero también al presente.

Esto me hizo muy difícil el poder tener la disciplina de pensar en el largo plazo, y por ende seguir mi camino hacia el progreso.

Estaba queriendo avanzar partiendo de emociones como la ansiedad, la depresión, el estrés, el desprecio por lo que tenía.

También recordé que en ese momento de mi vida había logrado conectar con algo muy fuerte que me llenaba de un orgullo tremendo: tener las agallas de avanzar a pesar de venir de un lugar de desventaja. Ser un pibe de barrio con sueños enormes, sueños mucho más grandes que los que tenían mis pares me hacían sentir alguien especial. Al dejar de permitirme soñar, y al empezar a vivir en el mundo real había también entregado esa parte de mi. Una muy importante.

¿No es un poco obvio que no se puede crear nada desde esas emociones? Ahora me resulta ultra-mega evidente, pero cuando se está en ese círculo vicioso no es tan claro.

Ahora quizás te preguntes como yo en su momento.

¿Cómo hago entonces para sentir más gratitud, más orgullo y más compasión?

A continuación te voy a dar algunas recomendaciones, recordá que no necesariamente esto es algo fácil pero creo que con la práctica todos podemos mejorar significativamente. Así que espero que te tomes muy en serio desarrollar este hábito y que así puedas sacar adelante tus metas de una vez por todas.

Ideas para sentir más gratitud en tu vida

Creo que la gratitud no se basa en tener más razones ser agradecido, sino que es una cuestión de foco, de empezar a notar las cosas que ya están presentes hoy.

Estas son algunas ideas que quizás te sirvan:

Tomar perspectiva

Como te conté antes, tuve el privilegio de poder progresar mucho a través de estos años y tengo la suerte de estar en un lugar en el que hace tiempo quería estar.

Entonces teniendo en cuenta esto me pregunté:

¿Por qué desprecio tanto algo que deseaba tanto hace tiempo?

Y también:

Si estoy donde soñaba estar y no logro disfrutarlo:

¿Qué me garantiza que cuando logre las nuevas cosas que quiero en mi vida éstas me hagan feliz?

Otra que puse sobre la mesa también fue:

¿Tengo derecho de quejarme y sentirme mal de estar en un lugar donde tanta gente quisiera estar? Por ejemplo, dónde a mis padres les hubiese encantado estar?

Pensalo puertas adentro:

¿Qué tenés en tu vida hoy que tenés el privilegio de tener y tus nuevas metas no te dejan disfrutar?

Anotá la pregunta en un cuaderno y escribí lo que te venga a la mente. Cuando la leas te vas a sentir mucho más agradecido.

Las preguntas son una forma espectacular de tomar perspectiva, sobre todo aquellas que nos ponen en evidencia. Pero no se pueden hacer en el aire, requieren de un proceso de reflexión, de tomarse un café y sentarnos a charlar con nosotros mismos.

Estar presente

¿Alguna vez le prestaste atención a la gente cuando caminás por la calle? Si te fijás bien te vas a dar cuenta de que no están realmente ahí. No, no están, fijate bien. Mientras caminan pareciera que sus cabezas proyectan una película, una película plagada de preocupaciones, anticipaciones de peores escenarios posibles, muchas de ellas poco probables, de cosas por hacer en el futuro. Es como si les saliera un globito de sus cabezas como en lo comics y fueran prestando más atención a lo que sucede ahí que a lo que está pasando a su alrededor por eso mientras van totalmente enagenados con esa película imaginaria se pierden lo que les pasa minuto a minuto. Bueno, eso que pasa minuto a minuto es su vida.

Nosotros somos iguales, comemos mirando el teléfono, charlamos con otras personas pensando en un turno con el médico, nos llevamos puestos durante todo el día algo que nos cayó mal por la mañana que repasamos mentalmente mientras miramos una serie.

Estar presente es lo que nos devuelve a experimentar la vida a cada segundo, aunque es difícil es algo que se puede practicar.

Existe un ejercicio muy fácil que se usa mucho para atraer la atención al momento presente: Respirar.

Cada vez que sientas que tu atención vuela hacia el futuro o hacía el pasado vas a concentrarte en tu respiración. Nos le vas a prestar atención a nada más que al aire que entra y sale de tu nariz. No me creés? Probalo ya, antes de seguir leyendo. Vas a ver cómo podés prestarle más atención a lo que vas a leer después.

Si querés ahondar más en este tema te recomiendo el libro “el poder del ahora” de Eckhart Tolle.

Tener un cuaderno

Según algunos especialistas tener el hábito de anotar en un cuaderno todos los días al despertar 10 cosas las cuáles agradeces, fomenta que tu cerebro se ponga alerta hacia más cosas en tu vida por las cuáles sentirte agradecido. Tener este hábito puede cambiar tu perspectiva completamente pero no solo con las cosas que rodean tu vida, sino también con las personas con las cuales nos relacionamos.

Meditación

La meditación es un arma tan, pero tan poderosa que puede cambiar por completo tu vida, no estoy exagerando. Si no me creés a mi buscá en google y vas a ver estudio tras estudio que apoya cada vez más esta práctica. Creo que es tan potente que se nos debería enseñar en la escuela cuando somos chicos.

Podría escribir 10 posts hablando de este tema pero para no seguirme extendiendo lo vamos a dejar para el próximo post porque es un tema más que interesante que merece ser abordado con profundidad y responsabilidad.

Estas son algunas ideas simples que podés aplicar hoy mismo para aumentar la emoción de gratitud en tu vida diaria.

Aumentar el orgullo

Orgullo no se trata del ego, se trata más bien de sentirte parte. Buscá una camiseta para ponerte.

Puede ser tu país: Soy Argentino y los Argentinos damos pelea.

Puede ser un valor: Pertenezco a aquellos que son honestos y solidarios.

Puede ser un lugar de pertenencia como es mi caso: Soy un pibe de un barrio popular que se animó a romper las limitaciones del contexto.

Compasión

La empatía creo que es el valor número uno de una sociedad, el que debemos desarrollar más a fondo. Si logramos frenar nuestro impulso de juzgar situaciones que no nos han tocado experimentar asumiendo que de todas formas podemos entenderlas, es cuando debemos dar un paso atrás y dejar abierta la pregunta: ¿Y si no es como yo creo? Detener el juicio rápido puede ser la puerta de entrada hacia la empatía.

Si logramos sentir más gratitud, más orgullo y más compasión en nuestras vidas vamos a lograr a través de esto:

Retrasar la gratificación

Que es la clave del éxito, porque nuestra ansiedad va a disminuir por ende el estrés y por consiguiente nuestra voracidad por la gratificación instantánea. Si querés bajar de peso vas a perder apetito. Si querés estudiar más vas a sentir menos deseos de mirar video tras video en YouTube.

Sentar las bases para algo mejor en el futuro

Tan importante como avanzar hacia un objetivo es saber desde dónde queremos crear algo nuevo. Si queremos crear por ejemplo mejores ingresos económicos va a ser muy difícil que lo hagamos desde un sentimiento de escasez, las ideas que tengamos siempre van a ser mejores al igual que nuestra toma de decisiones si partimos de una emoción positiva como por ejemplo la abundancia. Ser agradecido te permite usar las emociones positivas como trampolín para seguir creando cosas mejores en tu vida.

Estar más feliz

¿Quién no quiere ser feliz? Bueno, serlo puede ser casi instantáneo si abrimos los ojos y además tiene un doble efecto, en nosotros y en otros porque esto va a ser más que agradecido por las personas que nos rodean porque estar feliz nos pone en estados de solidaridad, de colaboración y de empatía con otros.

Como seres sociales necesitamos de otros y otros nos necesitan. Tener mejores relaciones en base a estas prácticas puede despertar en otras personas la misma empatía que sentimos por ellas y eso deriva en un círculo de relaciones más colaborativo.

Nuestros logros personales no son tales, casi siempre son logros colectivos que incluyen a esas personas que nos tendieron puentes y nos abrieron puertas en el camino.

Y eso es todo amigos, ser agradecido es una de las prácticas que especialmente decidí retomar para volver al camino del que una vez me alejé y que trajo tantas cosas buenas a mi vida. Quería compartir algunas de las cosas que he reflexionado al respecto.

Espero que te sumes a esta iniciativa porque creo que también te puede ayudar muchísimo en lo que sea que estés intentando hacer.

Por último quiero dejarte este enorme video, de vez en cuando lo miro para darme cuenta de lo mal agradecido que estoy siendo con todo lo que tengo.

El zapatero y el mendigo

 

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Basta de saltos al vacío! Mejor dar pasos de hormiga 🐜

Basta de saltos al vacío! Mejor dar pasos de hormiga 🐜

Existe una creencia popular que constantemente me encuentro cuando hablo con la gente, y es que para generar un cambio en sus vidas deben dar un paso enorme que implica mucho riesgo.

Eso asusta y muchas veces paraliza.

¿Te pasa a vos? Bueno, prestá atención porque te voy a demostrar por qué esto NO es así.

El ejemplo clásico de esto es aquel que quiere conseguir un mejor trabajo, pero teme renunciar al trabajo actual por el riesgo enorme de estar sin ingresos durante un periodo indeterminado que pueden ser meses o que pueden ser años.

Ante esta disyuntiva lo que termina pasando es que lo seguro vence a lo mejor, y el derivado natural que se desprende de eso es:

Quedarme dónde estoy, soñando con esa vida paralela que podría tener pero que lamentablemente no es para mí.

Y este modelo mental no tiene que ver sólo con el miedo en si, que es algo muy real, sino más bien con una forma propia de interpretar los procesos de cambio o lo incierto.

Dejame decirte algo:

Existen muchas situaciones en las que nuestras limitaciones pasan sólo en nuestras cabezas y esta es una de ellas.

Creemos falsamente que para cambiar algo en nuestras vidas debemos hacer un esfuerzo enorme plagado de dolor, de sufrimiento y de incertidumbre, que además de todo eso existe la enorme posibilidad de que salga mal.

Esta forma de ver las cosas por lo general son modelos heredados: de películas, de series, de charlas motivacionales.

¿Qué sería de Neo en Matrix si nunca se hubiese parado a pelear con los agentes?

Y puede ser que en muchos casos así lo sea, pero hoy vengo a ofrecerte otra forma de ver las cosas, otro marco para interpretar el camino que tenés por delante, sobre todo si hoy estás tratando de bajar un sueño, al mundo real:

Hablemos de los pasos de hormiga:

Los pasos de hormiga por lo general no salen en los videos motivacionales, no se escribe sobre ellos, nadie los menciona en notas en los medios, parecen invisibles, no son espectaculares, ni tienen ningún condimento épico que los componga.

Sino todo lo contrario:

  • Son mundanos.
  • Nadie los percibe como algo destacable.
  • Y muchas veces conllevan muy poco esfuerzo.

Ejemplos de esto:

  • Googlear algo.
  • Mirar un video para aprender sobre un tema.
  • Escribirle un mensaje privado a alguien a través de redes sociales.
  • Llamar a alguien.
  • Tomar un café con alguien contándole una idea.
  • Ir a una charla o a un taller.

¿Agarrás la idea no?

No son cosas demasiado complicadas, pero sin embargo… el efecto que pueden tener es increíble.

Pero algo es cierto, individualmente cada paso no tiene un gran efecto en el potencial de generar cambios. Pero entonces. ¿Dónde reside su fuerza?

Al igual que las hormigas su fuerza reside en el conjunto de ellos.

Muchos pasos de hormiga uno al lado del otro tienen una fuerza espectacular.

Fuente de la imagen: @72kilos https://twitter.com/72kilos

Pero aún más importante, los pasos de hormiga tienen interés compuesto.

¿Qué es el interés compuesto?

Veámoslo con un ejemplo:

Suponga que tengo una hoja de papel, que puedo doblarla a la mitad infinitas veces. Si, no se puede en el mundo real, pero imaginá que si pudieras hacerlo.

¿Es correcto si digo que cada vez que doblo la hoja a la mitad, esta hoja duplica su grosor verdad?

Ok, entonces te hago esta pregunta:

¿Cuántas veces debería doblar la hoja para llegar hasta la luna?

Pista: la distancia entre la tierra y la luna es de 384,400 km.

…………………………

Bueno la respuesta es: 42 veces.

Si, si pudieses doblar infinitamente esta hoja necesitarías doblar sólo 42 veces la hoja para llegar a la luna.

¿Y en el doblez número 41 de cuánto creés que es el grosor?

…………………………….

Bueno, de la mitad de la distancia entre la tierra y la luna. Unos 192,000 km.

Cuando doblamos por vez número 42, duplicamos el grosor de la hoja, y llegamos a la luna.

Este es un simple ejemplo para entender cómo funciona el interés compuesto.

Entonces si decimos que los pequeños pasos de hormiga tienen interés compuesto, entonces si volvemos a nuestro gráfico de bloques deberíamos imaginar que en realidad el último bloque es muchísimo más grande que los primeros bloques en tamaño.

Fuente de la imagen: @72kilos https://twitter.com/72kilos

Otra característica de los pasos de hormiga es que en el momento no se sienten como algo que está cambiando nuestro futuro por completo, es solo desde el punto de llegada que podemos mirar hacia atrás y decir:

“Lo que me cambió la vida fue esa frase que me dijo esa persona en un café, y que anoté en mi cuaderno. Eso lo cambió todo” por poner un ejemplo.

Pero en el momento no nos dimos cuenta del efecto domino que estábamos desencadenando.

Es sólo desde el final que podemos mirar hacia atrás y, como dijo Steve Jobs en su famosa charla: podemos conectar los puntos.

Una última cosa que me gustaría que te lleves es que, al igual que las hormigas, nos potenciamos cuando trabajamos en equipo. Entonces es muy importante que tengas un grupo de pertenencia que apunte al mismo lugar que vos.

Pero ese va a ser tema de otro video.

Así que quiero que desde hoy empieces a ver todo el camino por delante con esta nueva perspectiva. Ver cada pequeña acción como una potencial transformadora de mi realidad a futuro y sobre todo no desmerecerlas por su simpleza.

Así que si tenés una meta gigante por delante, una muy buena idea podría ser empezar descomponerla en pasos lo más chiquitos posibles e ir haciendo algo que todos los días te acerque un poco más.

Creo que una gran forma de empezar tus días es preguntarte:

¿Qué puedo hacer hoy para estar un poco más cerca de eso que estoy buscando?

Para cerrar te dejo esta gran frase.

……….

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