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La palabra justa en el momento justo

Hace más de diez años yo estaba trabajando como operario en una fábrica. Mi función era ensamblar una parte en una línea de producción durante todo el día. Había entrado a esa empresa cuando tenía 19 años, escapando del peor trabajo que tuve en mi vida. Por lo tanto estaba feliz de trabajar en ese lugar y así permanecí los primeros años.

Pero después de trabajar casi 5 años en ese lugar sentí que estaba estancado. Y eso que al principio me gustaba tanto ya no me gustaba como al principio. Así que decidí que era tiempo de cambiar de aires, quería seguir progresando.

Un día gracias a un amigo que me pasó un dato surgió la posibilidad de postular a un trabajo nuevo. El puesto era el mismo: operario en una línea de producción pero en otra fábrica donde pagaban un poco más.

Así que renuncié y cambié de trabajo pensando que de esa forma iba a estar mejor.

Pero me equivoqué.

Porque después de un tiempo de trabajar en este nuevo lugar me di cuenta de que a pesar de que ganaba un poco más eso no compensaba otras cosas de ese trabajo que eran claramente peores y que no tenían que ver con el dinero. Cosa que tenían que ver con el trato humano y que no voy ahondar en detalles ahora.

Pero ya no podía dar marcha atrás porque ya había renunciado a mi trabajo anterior. Y en esos meses que siguieron me puse muy reflexivo acerca de mi situación en ese momento.

Me di cuenta de que a mis 25 años no había hecho nada de mi vida. Todavía seguía trabajando como operario, no tenía mi título secundario y no sabía hacer otra cosa.

No me gustaba mi trabajo porque sentía que lo único que se valoraba de mi era qué tan rápido podía mover las manos y que tan cerrada podía mantener la boca.

En ese momento me di cuenta de que venía tomando las decisiones equivocadas durante los últimos 7 años desde que había decidido no seguir estudiando, desde que había decidido quedarme en un trabajo cómodo, desde que había decidido disfrutar la vida sin pensar demasiado en mi futuro.

Como era de esperarse esa apuesta salió mal.

En ese momento sentí como que abrí los ojos y por primera vez pude ver que estaba metido en arenas movedizas, que hacía años que estaba ahí y que cada año que había ido pasando me fuí hundiendo más y más hasta llegar a este momento dónde era muy difícil poder escapar. Mi margen de maniobra se había achicado con los años.

No me gustaba mi realidad, sentía que estaba para más pero no tenía la más puta idea de qué hacer para cambiarla.

Un momento de cambio

Sin embargo adentro mío algo me pinchaba, era un pensamiento que me abordaba muy seguido que aparecía y desaparecía todo el tiempo:

“Matías, vos estás para más”.

Y llegó un momento en el que este pensamiento me pinchó tanto que decidí prestarle atención por primera vez. Empecé a pensar en qué podía hacer desde mi lugar para cambiar las cosas.

¿Qué puedo hacer desde el lugar en dónde estoy para seguir progresando?

Al principio era una vez cada tanto, pero cada vez me lo empecé a preguntar más y más. De hacerme esa pregunta cada vez más seguido algo fue cambiando en mi cabeza.

Hasta que un día me entró una idea:

¿Y si me dejo de joder y vuelvo a estudiar?

Después de una búsqueda averigüé que en la universidad de San Martín estaba la carrera de ingeniería.

Entonces pensé: “Quizás si pudiese avanzar en esa carrera podría cumplir mis sueños”.

  • Viajar en avión por primera vez.
  • Tener mi auto propio.
  • Trabajar en un lugar dónde se me valorara por otra cosa que no fuese simplemente qué tan rápido pudiese mover mis manos.

El desafío era gigantesco, primero porque ingeniería es una de las carreras más difíciles de todas, es la que odian todos aquellos que odian las matemáticas, que son la mayoría.

Segundo porque ir a la universidad era todo un reto para mí porque hacía siete años que estaba sin estudiar nada y porque demás yo no tenía referencias de nadie cercano que hubiese pisado una universidad. Mis padres no habían pasado del séptimo grado. Yo iba a ser primera generación de universitarios con todo lo que eso significa para las familias que venimos de los barrios vulnerables.

En los meses que pasaron mientras esta idea me daba vueltas por la cabeza, pensar en todas estas cosas me llenaba de miedos, de dudas, de ansiedad y por momentos de angustia.

Un descubrimiento triste…

Pero una cosa que nunca esperé que me sucediera se dio cuando empecé a exteriorizar esto que quería hacer con las personas que me rodeaban.

Y me sorprendió tristemente el tipo de comentarios que me hacían algunas personas con respecto a esto que yo estaba tratando de convencerme de que era capaz de hacer.

“Esa carrera es muy difícil, tengo un amigo que es bocho que no pasó del primer año. ¿Por qué no te buscas algo más fácil?.”

“La universidad no es para gente como nosotros. Eso es para los que tienen plata y no laburan.”

“¿Dónde vas a estar mejor que acá? Mira que la cosa está jodida, si perdés este laburo no vas a conseguir uno igual tan fácil.”

Ese compartir con los demás algo que me entusiasmaba, no sólo no me ayudó sino que potenció los miedos que ya tenía a la vez que me sumó nuevos miedos.

Y entre los miedos nuevos que se me sumaron el peor de todos era:

Ir a la facultad, fracasar y tener que volver a darles la razón a esos que me decían que eso no se podía hacer, que eso no era para alguien como yo, que yo había sido inocente. Y a la vez darme cuenta, en ese preciso momento, de que me iba a tener que resignar a quedarme en un trabajo como ese para siempre. Ese era mi mayor miedo.

Eso hizo que considerara estúpida la idea que tenía y pensara muchas veces en tirarla a la basura.

La voz en mi cabeza…

Pero finalmente no pude con esta voz que me empujaba desde adentro y un día lo decidí: Iba a ir a la universidad.

  • Sin importar las probabilidades.
  • Sin importar lo que otros pensaran.
  • Sin importar lo difícil que me resultara hacer eso.

Cuando me quise acordar estaba pisando la universidad por primera vez y fue como entrar en un mundo nuevo. Fue cuando se abrió un capítulo muy hermoso de mi vida.

Me acuerdo que salía de la fábrica y viajaba en colectivo y tren hasta la facultad a cursar mis materias hasta la noche. Y para mi sorpresa me empezó a ir muy bien, mucho mejor de lo que pensaba.

En ese momento me acordé de todas las cosas que me habían dicho los demás. ¿Cómo puede ser que había dudado tanto? ¿Cómo les di tanta entidad a esas opiniones? Porque comprobé que todas esas cosas que me decían no tenían nada que ver con la realidad. Eran simplemente opiniones basadas en el desconocimiento y en los miedos propios.

Y lo más gracioso fue que uno de los miedos que tenía cuando pensaba en estudiar se hizo realidad:
Un día me llaman y me dicen que me echaron de mi trabajo en la fábrica, a pesar de que me había matado para quedar en planta permanente en esa empresa.
Pero lo gracioso fue que eso que tanto temía, cuando pasó me importó muy poco porque estaba feliz por como iban las cosas en la facultad.

Al poco tiempo empecé a enviar curriculums nuevamente y mis entrevistas laborales cambiaron drásticamente. Ya no eran para puestos como operario sino como profesional donde buscaban estudiantes de ingeniería.

Conseguí mi primer trabajo como profesional y al tiempo volví a cambiar de trabajo por uno muchísimo mejor.

Mi realidad cambió y de repente me permití hacer muchas cosas que en su momento eran un sueño imposible. La magia de que suceda lo altamente improbable.

Llegando a Cancún en el año 2013. Un viaje soñado.

Hoy que estoy bastante más grande pienso en algunas cosas que me dejó esta experiencia. Son muchas, pero elegí una para esta ocasión.

Creo que cuando buscamos hacer algo distinto a lo que hacen todas las personas que nos rodean las voces negativas alrededor de nosotros son una constante algo que siempre está presente.

Y nos equivocamos al pensar que esas opiniones son la realidad. La realidad es una simple construcción, que varía de contexto a contexto. Y esas opiniones son una simple descripción que las personas hacen acerca de sí mismas y de cómo es el mundo ahí afuera. Es una interpretación.

Superar esa barrera en ese momento de fragilidad es una de las barreras más difíciles de sortear. Y para mí sin dudas fue mi principal desafío, mucho más que la dificultad de la carrera o los malabares para estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Porque las personas tendemos a atender mucho más a las voces de otros que las opiniones propias a pesar de estar en lo correcto. Eso nos puede llenar de dudas y miedos que nos lleven a descartar esas ideas que podrían haber cambiado nuestra realidad.

Convencerme a mí mismo de que esa era la opción correcta cuando todos a mi alrededor no creían en mí fue sin dudas el factor distintivo.

Te toca a vos

Y en este último punto es donde quiero que te concentres ahora. Te quiero compartir algo que me pasó en ese momento que para mi fue invaluable en ese momento de extrema fragilidad:

El tierno era un compañero de la fábrica más grande que yo, hacía varios años trabaja ahí, tenía ese apodo medio en cariño y medio en burla que tanto nos gustan en las fábricas.

El tierno era un tipazo (es) muchas veces me alcanzaba con el auto a mí y a otro compañero. Pero hubo un día que viajamos nosotros dos solamente porque el otro pibe había faltado.

En ese viaje en auto yo le compartí esta idea que tenía de ir a la universidad, cuando sólo era una idea, y los miedos que esto me generaba. Sus palabras nunca las pude olvidar, me dijo algo así cómo:

“Claro que tenés que ir a la universidad. Vos sos un pibe inteligente no estás para trabajar en un lugar como este.”

Ese reconocimiento que me hizo de algo que yo no había visto en mí mismo fue una de las cosas que terminó de inclinar la balanza para que yo me animara a dar el siguiente paso.

Hace un par de años lo encontré en Facebook y se lo pude expresar

Seguro que Ricardo se olvidó al tiempo de eso que me había dicho, sin embargo a mí escuchar eso me cambió la vida para siempre. Creo que las palabras tienen el potencial de cambiarle la vida a las personas.

Y vaya casualidad que yo mismo haya elegido una carrera que busca cambiar vidas a través del uso de las palabras y de las ideas.

Creo que muchas veces las personas dudamos de las ideas que tenemos simplemente porque estamos en el contexto equivocado y lo único que necesitamos para poder animarnos es que alguien crea en nosotros. Las palabras correctas se vuelven de un valor incalculable en esos momentos.

Acá es dónde creo que todos nosotros podemos hacer la diferencia.

Yo se que quizás vos ocupas un puesto de liderazgo o que te relacionas con muchas personas que pueden estar en un momento como ese. Y se que quizás muchas veces te preguntás cómo podés ayudar a esas personas en las que observas un potencial a ser desarrollado.

Si sos de esos, si sos de los que desean ver a las personas progresar, primero te digo gracias, creo que necesitamos más personas como vos. Segundo te quiero dejar algunas ideas al respecto que quizás te puedan ayudar a ayudar:

Observá
Muchas veces las personas que tienen este tipo de ideas distintas suelen ser introvertidas y cerradas porque temen el juicio de sus pares. Poder observar eso, que no siempre es fácil, y generar pequeños espacios de confianza es fundamental. No sirve acercarse a cualquier persona a intentar convencerla de que tiene que cambiar su situación porque quizás no quiera hacerlo, y eso es válido. La tarea es detectar a los que ya tienen ese deseo pero quizás no sepan cómo, o estén asustados o tengas dudas y para hacer eso se requiere de cierta sensibilidad que puede ser desarrollada.

Escuchá
Nuestra tarea siguiente es escuchar, no proponer, no hay que bajar línea, hay que escuchar primero. Todos nosotros tenemos por inercia la necesidad de proponer cosas, eso no sirve para nada porque lo único que percibe el otro es que nos estamos poniendo por encima de ellos. En esta etapa creo que sirve mucho hacer preguntas. Preguntar para entender, no para juzgar: ¿Por qué te interesa hacer eso? ¿Qué es lo que estás buscando? ¿Cuánto tiempo tenés? Etc.

Empatizá
Es muy importante entender que si la persona pertenece a un contexto distinto al nuestro debemos tener mucho tacto al hablar porque no entender contextos puede generar mucha lejanía del tipo: “Vos porque naciste en cuna de oro” Es verdad que venimos de mundos distintos pero eso no significa que no podamos ayudarnos. Intentá abordar las conversaciones poniéndote en los zapatos de esa persona. Una buena forma es reconocer tu posición de privilegio si es el caso. Ej. “Mira yo se que nací con muchas ventajas en la vida, pero en este lugar veo tanta gente que le va bien y no tienen un %10 de la inteligencia que tenés vos”.

La palabra justa.
La palabra justa no significa ser condescendiente. Hay que ser genuinos en nuestras apreciaciones y nuestro mensaje. Lo que buscamos acá es generar un optimismo no inocente. De ninguna manera hay que alentar por alentar porque eso puede tener un efecto negativo. La palabra justa se parece más a “Veo esta virtud en vos” o “Es difícil pero creo que lo podés hacer, y te puedo ayudar” que decir: “El que quiere puede”.

Respetá
Hay que respetar los deseos de las personas a pesar de que nosotros elegiríamos otras cosas, por eso nunca, pero nunca, hay que elegirle el sueño a otra persona. Si nosotros genuinamente pensamos que hay un camino mucho mejor para esa persona podemos abordar las conversaciones sugiriendo cosas como: “Está buenísimo eso que querés hacer y creo que te puede ir muy bien pero ¿Alguna vez pensaste en hacer X? Creo que te podría ir muy bien y más rápido con eso. Si queréis te puedo averiguar cómo y donde, no está de más sumar opciones”.

Creo que si usamos estas herramientas, quizás no en el corto plazo pero en el mediano o largo plazo podemos ayudar a las personas a destruir algunas de las construcciones mentales que impiden el progreso.

¿Y vos?

Ahora me gustaría que vos me cuentes tu historia:
¿Qué fue eso que alguien te dijo alguna vez que cambió el rumbo de tu vida?

Déjamelo en los comentarios👇🏼.

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Cumplir el sueño de emprender

Finalmente me largué. Decidí empezar este proyecto que hace tiempo que me tenía entusiasmado. Te cuento cómo surgió: En el pasado me sentí tan beneficiado de poder conversar con muchas personas que tuvieron la amabilidad de compartir un café, un mate o una charla que en esta nueva etapa de exploración decidí salir a hablar otra vez con este tipo de personas. Hacer lo que en el pasado me funcionó.

Pero esta vez iba a ser distinto, porque con el tiempo me pasó que haberme beneficiado tanto de hablar con estas personas me generaba cierta sensación extraña. Me sentía un poco egoísta al estar yo solo expuesto a las ideas que me compartían en estas charlas. Ideas que pensaba que podían también inspirar a otras personas como yo. Fue cuando charlando con María de los Angeles Viera, una chica con una historia de vida increíble, ella vivió en la villa 21-24 y en un momento de su vida estaba trabajando en Dubai en el hotel más lujoso del mundo y me contaba todo esto café de por medio.

Me pasaban tantas cosas hablando con este tipo de personas que se me ocurrió, mientras hablaba con ella, usar la tecnología para ampliar, para invitar a otros a sentarse en esa mesa a escuchar esas ideas también.

Sabía que a la vez para generar mayor impacto tenía que hacer foco y concentrarme en una sola temática. Debía haber un sólo hilo conductor. Pensando en esto se abrieron muchas líneas:

  • ¿Hablo con emprendedores?
  • ¿Hablo con los que la pelearon de abajo?
  • ¿Hablo con influencers?
  • ¿Hablo con casos de ascenso social?
  • ¿Hablo con los “exitosos”?

Y en una de tantas tardes en las que me senté a escribir con mi cuaderno como compañero, me llegó la respuesta:

Hablar con aquellos que representan la idea de soñar en grande.

Soñar en grande es una idea que a mi personalmente me había influenciado muchísimo desde aquella infancia en el barrio.

Siempre me fascinó el hecho de que existieran personas capaces de ver lo que aún no existe, personas capaces de hacer tan real una visión interna, que ésta tomara vida propia y con el tiempo se materializara, muchas veces contra todo pronóstico. Yo mismo tuve los ejemplos más cercanos e inspiradores de todos, en las figuras de mi papá primero y luego de mi mamá. Pero otro día hablamos de eso.

Sin importar si los demás creyeran que era una locura, sin importar los fracasos al intentar seguir esa visión, sin importar que no hubiese pruebas en su realidad de que en algún momento podía ser posible, estas personas lograban mantener viva esa visión. Y con el tiempo la visión se hacía carne, y nadie podía entender qué pasaba.

En esa etapa estoy ahora. Las pruebas de mi “realidad” no acompañan a mis sueños, más bien son opuestas. Todo en mi realidad me indica que mis sueños están lejos de realizarse. Aunque tengo que admitir que con respecto a años atrás, están un poco menos lejos, aunque siguen estando en el horizonte distante.

Cuando definí que quería salir a hablar con personas que representaran ese ideal, me empecé a entusiasmar y rápidamente se me vinieron a la cabeza varios nombres de personas que creí que representaban esa idea.

Fue así como le escribí a Matías Viel. A Maty lo conocí vía Twitter y luego, aproximadamente un año atrás, conversamos vía Skype como tantas otras veces suelo charlar con personas que me resultan interesantes y de las que creo que puedo aprender. La charla me dejó muchas buenas ideas, y me sirvió para ampliar mi concepción acerca de lo que estaba intentando hacer.

Matías es fundador de una empresa llamada BeeFlow que se dedica a la polinización de campos de cultivo. No me voy a adentrar en los detalles de esto pero te dejo algunas notas del diario la Nación donde cuenta qué es lo que hace.
La empresa argentina que le da suplementos dietarios a las abejas y capta el interés de los inversores – LA NACION
Matías Viel, entrenador de abejas – LA NACION
La startup argentina que llevó la ciencia a la producción de miel y multiplicó la producción – LA NACION
Innovadores. Creó un sistema para que las abejas polinicen cultivos de manera organizada – LA NACION

Así que le escribí y aceptó. Y esta nueva charla que tuvimos nuevamente me dejó muy entusiasmado, me inspiró y me ayudó a ampliar mi visión nuevamente. Espero que a vos también te sirva.

Entrevista completa

https://www.youtube.com/watch?v=ewnIZsrhi6Y&feature=youtu.be

Entre las ideas que compartimos en esta charla y que más me gustaron están:

Abrazar una visión

Creer tanto en algo que querés hacer que eso sea más grande que los fracasos momentáneos o las opiniones de los demás. Aunque siempre hay que tomar las críticas de otros para mejorar, en última instancia las decisiones que nos llevan a cumplir imposibles vienen de adentro y muchas veces no cuentan con el apoyo de los demás.

Desidealizar

Muchas veces /creemos/ que queremos ciertas cosas porque no las conocemos realmente. Y mucha gente se lanza hacia eso que dicen querer para darse cuenta rápidamente de que no es como lo imaginaban. Las chances de que algo sea como lo imaginamos existen tanto como las chances de que sea más bien lo opuesto. No es necesario arriesgarlo todo para averiguar eso, se puede arriesgar algo para comprobar fácticamente si eso que decimos querer es realmente algo que queremos. Una buena forma de verlo es como un experimento.

Por ejemplo: Me voy a tomar este cuatrimestre para empezar esta carrera, y al final de ese cuatrimestre voy a evaluar si el resultado fue positivo, o antes de estudiar para ser abogado podría entrar a trabajar para uno, o podría tomar muchos cafés con muchos profesionales que me cuenten cómo es verdaderamente la carrera.

En mi caso particular me tomé varios meses el año pasado para participar de un emprendimiento de escala, sin renunciar a mi trabajo. Quería ver cómo funcionaba desde adentro. Cuando finalizó esa etapa descubrí que no era algo que quería hacer, al menos en esta etapa de mi vida.

Acá pueden leer acerca de ese emprendimiento:
La feria en bici que recorre el centro porteño para ofrecer comida saludable – Clarín
“Bici puestos” con frutas, helados, bebidas, snacks y viandas: la Ciudad de Buenos Aires tendrá una nueva feria itinerante – Infobae
Feria en Bici: un nuevo mercado ambulante recorre los barrios de la Ciudad – LA NACION

Trabajar

El esfuerzo tiene que estar presente sí o sí. Pero dado que la percepción de esfuerzo viene muy atada a qué tipo de trabajo realizamos , es decir si a mi que me encanta pintar y me pones 4 hs. a trabajar en eso, seguramente signifique un gran esfuerzo pero va a ser muy distinto a como perciba el mismo esfuerzo alguien que odia la pintura.

Por eso es tan importante, si tenemos la oportunidad, elegir cosas en las que verdaderamente tenga sentido esforzarnos. Que nos importen.

Soñar muy grande pero rápidamente concentrarse en armar un plan

Perseguir una visión enorme o un imposible es un requisito imprescindible, pero no es suficiente.

Son incontables los casos de personas que sueñan con aquello que verdaderamente quieren pero nunca logran bajar todo eso a tierra. Aunque ser soñador y habilitarse a soñar, es el paso más importante de todos, no alcanza sólo con eso.

Una vez que tenemos una visión que nos despierta ese gran entusiasmo, hay que concentrarse en construir un plan que permita hacer cosas concretas para llegar a ese lugar desde el lugar donde estoy.

Lo que nos pasa muchas veces es que la realidad asusta. Tenemos miedo de exponernos a que esos sueños se destruyan de un día para el otro por el contacto con la realidad. Pero si queremos que esos sueños se materialicen, este paso es fundamental, no lo podemos obviar.

Si tenés la visión, hacé un plan.

La fórmula sería esta:
Visión ➡️ Plan ➡️ Trabajar

Pensar en grande es soportar la frustración

Cuando pensás en algo grande, por defecto sabes que es algo que es muy difícil de conseguir. Ese grado de dificultad hace que naturalmente haya que fracasar muchas veces en el proceso antes de conseguirlo y mucha gente descubre si verdaderamente quiere algo cuando se cruza con los primeros fracasos.

Mucha gente reacciona al contacto con la realidad volviendo rápidamente a su zona de confort. Pero para alcanzar un imposible hay que aprender a convivir con los errores y los fracasos, y sobre todo el estado emocional que nos genera ver todas nuestras expectativas positivas volar por los aires.

Aquellos capaces de sobreponerse al dolor, o aquellos que aprenden a no tomárselos de forma personal y a hacerlos parte del proceso. Son los que eventualmente llegan.

Perseverancia

Esto está muy relacionado con el punto anterior. Personalmente creo que la perseverancia tiene que ver %100 con tener la visión correcta. En un taller en el que participé como orador en el barrio 31, una personas me dijo:

“Soy muy perseverante para algunas cosas pero para otras no”.

Y esto es muy interesante porque queremos ser perseverantes en cosas que realmente tengan valor para nosotros. Creo que en el momento en que aparecen los obstáculos hay que levantar la cabeza y mirar esa visión que tenemos y preguntarnos: ¿Esto es lo que verdaderamente quiero? Si la respuesta es sí, quizás sea toda la motivación necesaria para seguir intentando.

Seguir una voz propia

Matías cuenta en esta entrevista que aplicó para conseguir una inversión a más de 50 inversores que le dijeron que no, hasta que alguien le dijo que si.

La reacción de los otros luego de verlo fracasar diez veces era lógica: No va a funcionar, no va a suceder. La realidad está diciendo fácticamente que eso está lejos de pasar.

A pesar de esto Matías decidió seguir simplemente porque él sabía adentro suyo que eso iba a pasar. Lo sabía incluso cuando todas las señales de la realidad marcaban lo contrario.

Por eso creo que cuando alguien piensa en grande, las decisiones nunca son lógicas. No existe esa decisión correcta que se pueda tomar y tenga la aprobación del %100 de las personas. De hecho, las chances son de que sea al revés.

Hay mucho de irracionalidad en pensar en grande, porque muy probablemente estemos contradiciendo el modelo mental de todos aquellos que nos rodean y por ende no tengamos su apoyo, eso es normal.

Pensar en grande es adictivo

No existe sensación más hermosa que la realización de lograr algo que en algún momento parecía imposible y cuando lo hacemos, cuando finalmente llegamos a ese lugar empezamos a pensar: “Si logré esto, que parecía imposible. ¿Podré lograr este nuevo imposible?”. Es así como esta sensación única nos embarca en un camino que no tiene línea de llegada. El camino de seguir sueños durante toda la vida.

Las utopías

No se trata de llegar a algún lugar sino de mantenerse en movimiento.

¿Nunca te preguntaste por qué las personas que ya “están salvadas” eligen seguir avanzando? ¿Nunca pensaste? Si, yo estuviese en su lugar me dedicaría a mirar la tele y a disfrutar de la vida.

La realidad es que hay un grupo de personas que necesitan seguir progresando para sentirse vivas, no es llegar a algún lugar, sino seguir creciendo.

Crecer es una forma de vida, y los imposibles son la excusa para mantenernos caminando, avanzando, progresando y aprendiendo. Una vida sin estas cosas, según mi opinión personal, es una vida que no vale la pena.

Ganar plata

Ganar plata es importante, MUY importante pero siempre hay que hacerse la pregunta: ¿A costa de qué? Por ejemplo, si hay que prostituir los valores para ganar $10 más o si hacerlo implica no tener tiempo para tu mamá, o perder libertad, ¿Vale la pena realmente?.

Dependiendo de la etapa en la que estemos tenemos una mirada distinta con respecto a la plata. La visión de lo que significa vivir una buena vida en base a cuánto consumimos o cuántos bienes materiales poseemos puede tener sentido para nosotros en una etapa de nuestra vida pero en otra no.

Y esto es porque no todas las personas son iguales aunque el marketing nos convenció de que tenemos que tener todos un auto 0km y viajar al caribe todos los años para tener una buena vida, en la práctica hay personas que no necesitan nada de eso para realizarse.

Nadie puede elegir la medida de felicidad del otro sobre todo cuando este otro está dispuesto a trabajar honestamente para conseguir aquello que para si mismo representa una parte de la felicidad.

Pero es verdaderamente muy triste ver como existen tantas personas que pierden todo el fruto de su trabajo y todo su tiempo, para pagar la cuota de su auto 0km sólo para impresionar a otros, a quiénes le importa un carajo.

De nuevo, no digo que comprar el 0km sea algo malo, pero si es tu caso asegúrate de que sea por las razones correctas, porque estás gastando tiempo de vida para conseguir esa plata para pagar ese auto. Qué esa ecuación valga la pena. Cada uno tiene que hacer su propia cuenta.

Elegir qué hacer con nuestras horas de vida es la forma más valiosa de libertad.

Realización

La felicidad es una cosa que podés encontrar tomando mates por la mañana mientras acaricias a tu gato, pero la realización de lograr un desafío es una sensación parecido pero a la vez muy distinta, diría que única.

Es tan grande que hace que resignifiquemos los obstáculos y los momentos de dolor que pasamos para conseguirlo. Hace que todo adquiera un sentido.

Por eso creo que tomar desafíos es por sí mismo una fuente de significado, de poder mirar hacia atrás dentro de algunos años y pensar:

Yo pude hacer eso.


Mencionamos en esta charla

Optimism vs. Positivity – YouTube

Eduardo Galeano ¿Para qué sirve la utopía? – YouTube

— Matías

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Ingeniería inversa a los sueños

Todos tenemos un sueño, una meta, un objetivo o un lugar a dónde queremos llegar.

Eso muchas veces tiene forma de foto: tener la casa, el auto o ese viaje a esa playa paradisiaca.

Muchas otras veces el objetivo está más bien ligado a un desarrollo personal muy importante: quiero cantar, quiero ser influencer, quiero ser una persona de negocios, quiero ser abogado.

Y las formas en las que llegamos a cumplir esas metas, sobre todo aquellas que están relacionadas directamente con un desarrollo personal, tienen que ver con desarrollar ciertas habilidades necesarias para cumplir esa meta. Es decir el cumplimiento de esa meta depende de que logre desarrollar esas habilidades.

Por ejemplo para ser abogado, hay habilidades que necesito si o si, para ser jugador de fútbol lo mismo.

Ahora, existen carreras donde el camino está claro, donde cada uno de esos pasos o habilidades está bien definidos y las personas saben exactamente cuáles son estos puntos que deben cumplir para alcanzar ese objetivo. Como las carreras universitarias por ejemplo, o alguns deportes.

Está ultra estudiado qué necesitamos desarrollar para ser lo que queremos ser. De nuevo, la currícula de la carrera de abogacía está desarrollada y perfeccionada a través de los años para que una persona que obtiene su título de abogado cumpla con ciertos criterios por los que debe pasar antes de obtener ese título.

Es como una lista de requisitos necesarios para que sí o sí cumpla alguien quiera obtener el derecho de ser llamado abogado.

Por ejemplo este es el plan de estudios de la carrera de abogacía.

Plan de estudios en la página web de la universidad de Palermo

Otros objetivos

Pero existen otros tipos de objetivos donde lo que debemos construir para llegar a eso no está tan claro.

Por ejemplo, si quiero emprender en un proyecto específico y tener éxito, ¿Cuáles son las habilidades o talentos necesarios para que eso suceda? ¿Qué tengo que tener como características personales que hagan que ese proyecto específico sea exitoso?

Ahí la cosa cambia, porque no está tan claro justamente porque depende mucho del tipo de proyecto que estemos encarando.

Es distinto si mi objetivo es ser un hombre de negocios donde quizás se puedan incluir habilidades como negociación, armado de planes de negocios, hablar en público, liderazgo finanzas. Incluso hay carreras como los MBAs con planes de estudios pensados para personas de este perfil.

Pero para algunos proyectos específicos no son necesarias todas estas características, es decir, hay gente que quiere que le vaya bien en una panadería, no ser experta en negocios regionales.

Lo mismo para aquellos cuyos sueños son una foto final. ¿Si mi sueño es poder viajar todos los años al caribe, entonces qué habilidades necesito desarrollar? No está claro, porque existen diversas formas de hacerlo, muchas formas de llegar al mismo objetivo.

Existen metas a las que se accede a través de mejorar la situación económica si es que hoy está fuera de alcance (la mayoría de las veces) y existen muchas formas de hacer esto.

Quizás en esos casos se necesite un proceso de exploración para identificar posibles vehículos para alcanzar esa meta. Ese va a ser tema de otro post, porque es un universo aparte.

Pero hoy me quiero concentrar en aquellas carreras u objetivos donde no está tan claro qué es aquello que debemos desarrollar pero que si sabemos cuál es esta carrera, como el arte, algunas carreras relacionadas a las redes sociales (por su novedad), o negocios específicos.

En mi caso particular mi meta es ser orador internacional, y la verdad tampoco tengo %100 claro lo que debo desarrollar para que eso suceda pero vamos a explorar un concepto interesante al respecto que quizás te pueda ayudar a ganar claridad al respecto.

Me vengo haciendo mucho esta pregunta de ¿Qué necesito desarrollar para alcanzar mi meta?

Y hubo un concepto que me sirvió mucho, espero que te sirva también. Se trata de la ingeniería inversa

Ingeniería inversa

Según Wikipedia:

La ingeniería inversa o retroingeniería es el proceso llevado a cabo con el objetivo de obtener información o un diseño a partir de un producto, con el fin de determinar cuáles son sus componentes y de qué manera interactúan entre sí y cuál fue el proceso de fabricación.

Es decir, suponete que tenés una empresa de electrodomésticos y tu competencia saca un producto buenísimo que la está rompiendo y que no sabés como hicieron.

Lo que hacen los ingenieros de la compañía es comprar ese producto, desarmarlo y tratar de entender como funciona parte por parte para poder replicarlo.

Es decir, aprenden a generar el producto desde el producto final.

Este concepto es muy interesante porque nos puede servir para hacer lo mismo con nuestros objetivos. Intentando entender qué necesitamos hacer para llegar hasta el producto final. El producto final es nuestra visión, sueño o meta.

Ingeniería inversa a los sueños

En todos los posts que escribo intento usarme a mi mismo como ejemplo de cada concepto, un poco para dejar registro de lo que voy aprendiendo y otro poco para demostrar que son ideas en las que creo. Así que si me disculpás, otra vez vas a leer acerca de mis sueños.

Mi visión es ser conferencista internacional.

La siguiente pregunta que surge es, ¿Qué significa para mi ser eso? ¿Lo puedo explicitar de forma medible? Más adelante vamos a hablar acerca de tener metas medibles. Pero definir cuáles son las medidas de tu éxito es algo tremendamente importante que voy a decir hasta el cansancio. Es decir, cuando llegues ¿Cómo vas a estar seguro de que llegaste?

Tomemos mi caso de ejemplo:

Meta -> Ser conferencista internacional

Medibles

  • Charlas en ciudades de 5 países (New York incluída)
  • Charlas de más de USD 1.000 de ganancia
  • Eventos de más de 500 personas
  • Ingresos de más de USD 5.000 por mes (No necesariamente de las charlas)

Ese es el producto final.

La pregunta siguiente debería ser. ¿Qué tiene que ser verdad para que eso sea verdad?

Y esto es maravilloso porque pone a trabajar nuestra cabeza de forma creativa. Nuestro cerebro es una herramienta espectacular que ama pensar soluciones, resolver desafíos, crear. Lo único que debemos hacer es darle un estímulo concreto.

Está bien si este ejercicio te toma varios minutos u horas, o días incluso. Tomate el tiempo que necesites, dejá que tu cabeza trabaje a su ritmo.

Entonces las respuestas serían algo así cómo.

Para que es sueño sea verdad, debería ser verdad TODO esto:

  • Excelencia en la oratoria
  • Impacto positivo, potente e inspirador en las personas
  • Tener una audiencia internacional
  • Ser distinto a los oradores actuales
  • Alta presencia online (web y redes sociales)
  • Charlas con contenido intelectual alto
  • Ser carne de las ideas que comparta

Entonces estos son los puntos que debo trabajar para llegar a esa meta. Hasta que esos puntos no sucedan, mi sueño no va a suceder. Es la ingeniería inversa a un sueño gigantesco o no tanto.

Esta lista claro, puede estar incompleta, de hecho la mía lo está. Podemos completarla observando y hablando con otras personas que ya están en el lugar donde quiero llegar. En el proceso de avanzar también vamos a ir descubriendo lo que nos falta, lo que tenemos incluso lo que sobra.

Pero en principio tenemos algo para empezar a trabajar. Sabemos que hasta que esas cosas que integran la lista no sean ciertas, el objetivo final tampoco lo será y eso se vuelve una pequeña guía, porque de la misma forma en que un estudiante rinde 6 veces el mismo examen hasta aprobarlo, nosotros sabremos que mientras no “aprobemos” cada uno de los puntos, nunca accederemos a nuestro “título”.

Incluso podemos armar una planilla de Excel para usarla como guía. Por ejemplo de verde los completados, de amarillo los que están en un término medio y de rojo los puntos que más trabajo nos requieran o que más lejos estamos.

Podemos armar un Excel que iremos actualizando a medida que avancemos o descubramos nuevos ítems.

Al igual que un estudiante, se vuelve nuestro objetivo diario priorizar la lista y empezar a completar cada una de ellas con las herramientas que cada una requiera, por ejemplo si algo se me da fácil y natural quizás practicar por mi cuenta sea buena idea, si existe algo en lo que sabés que practicar solo sería muy difícil quizás podrías contratar a un coach.

Por ejemplo para mejorar mis capacidades de exposición decidí buscar un experto que me ayude con eso, el objetivo es pintar de verde esa casilla. Y así con cada punto.

También vamos a hablar de cómo podemos hacer para mejorar en las cosas que nos cuestan. Motivo de otro posteo.

Lo importante de todo este quilombo es que hasta que todas las casillas no se pinten de verde, nuestra meta tampoco se va a pintar de verde.

Yo te animo a tomarte un tiempo para pensar estos temas porque creo que la característica principal de las personas que avanzan es que tienen claridad o están camino a construir claridad.

Si es la primera vez que leés este blog, me presento, mi nombre es Matías. Nací en un barrio vulnerable y en mi vida progresé tanto que me empecé a preguntar ¿Cómo es la vida qué me gustaría tener? De esa pregunta surgió mi trabajo en el dibujo animé, y mi sueño de convertirme en conferencista internacional.
Esos sueños están hoy lejos pero en estas publicaciones intento compartir las cosas que aprendí y sobre todo las que voy aprendiendo camino a construir ese sueño «imposible».

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Cómo aprendí inglés por mi cuenta (y gratis)

Hace un par de años estaba un poco frustrado con el idioma inglés. El problema que tenía era básicamente que con la llegada de internet me di cuenta de que había mucho contenido ahí afuera que me interesaba muchísimo y del cuál no encontraba su equivalente en español.
Algunos de estos ejemplos eran:

  • Blogs.
  • Libros.
  • Series.
  • Conferencias.
  • Etc.

Y fue cuando me decidí a hacer algo al respecto. No estoy tan seguro de recordar exactamente todos los pasos pero sí recuerdo la mayoría de ellos y puedo dejar muchas pistas para otros. Capaz que algo de lo que me sirvió te sirve.

Así que allá vamos…

¿Cómo empezar?

En el momento en que intenté aprender por mi mismo me di cuenta de que había muchas opciones ahí afuera si quería aprender inglés. Entre ellas:

  • Institutos
  • Cursos online
  • Apps
  • Profesores particulares

Pero como en ese momento para mí representaba algo un poco más que un hobbie el hecho de poder leer esos blogs, o libros en inglés, entonces entendí que no tenía realmente sentido para mi pasarme años yendo físicamente a un instituto a aprender inglés por ejemplo, o gastar un montón de plata. Sinceramente prefería invertir mi tiempo en otra cosa, esto no representaba una prioridad absoluta en ese momento.

Tampoco quería pagar grandes sumas de dinero para aprender algo que a fin de cuenta no necesitaba si o si.
Fue cuando decidí que sólo iba a poner tiempo, no dinero, solo tiempo. Y la forma de conseguir la motivación para empezar iba a ser elegir cosas para leer, que realmente me interesaran. Yo tenía la leve sospecha de que de la misma forma en que aprenden los chicos, también pueden aprender los adultos, sabía de casos de personas que se mudaron a otros países y rápidamente aprendieron el idioma. Era evidente para mí que la capacidad de las personas de aprender un idioma nuevo a cualquier edad existía y quise probarlo.

Primer paso

Decidí que iba a empezar a tratar de leer los sitios que más quería entender. Entre estos sitios que me interesaba leer estaban Tech Crunch, Venture Beat o Quartz, que hablaban de emprendimientos de tecnología o de buenas ideas.

Tech Crunch es un sitio donde se escriben noticias y artículos acerca de empresas de tecnología e innovación.

Entonces empecé por ahí. ¿Y cómo precisamente? Usando algo que tenía a mano:

El traductor de Google

Lo que hacía literalmente era traducir palabra por palabra hasta que lograba entender una oración, luego un párrafo y así iba construyendo las oraciones hasta que podía entenderlas.

Leer un artículo me podía demorar 10 veces más el tiempo de lo que me costaba leer uno en español. Algo que requería de paciencia, pero justamente eran cosas que me interesaban realmente entonces todo eso valía la pena.

Después de varios meses de hacer esto todos los días, empezaba a entender bastante más que al principio, de hecho estaba sorprendido, aunque seguía sin saber el significado de muchas palabras notaba que cada día aprendía más y más y eso me motivaba a seguir adelante.

Siguiente paso: Libros

Con el tiempo cuando estuve un poco seguro de que podía leer aceptablemente, empecé a comprar libros en inglés.

Había muchos libros que me interesaban muchísimo hacía bastante tiempo, así que al momento de decidir dar este paso ya tenía vistos varios libros que me interesaban leer.

Lo primero que hice fue darme de alta en Amazon.com y asociar una tarjeta de crédito, si no tenés tarjeta de crédito hoy en día desde Argentina existen opciones como Ualá que te permiten hacer estas transacciones por internet.

Sitio de Ualá

Amazon.com
Sección de libros electrónicos de Amazon.com

Luego descargué la app de Kindle de Amazon para PC.

Kindle es un formato de libro electrónico que está %100 adaptado para poder leer en PC, Smartphone o en el dispositivo Kindle que es un dispositivo que permite leer y no daña la vista.

Kindle es un dispositivo electrónico diseñado para no dañar la vista y con todas las funcionalidades de los libros electrónicos (Kindle ebooks)

Yo no lo tenía así que empecé con la app de PC. Y de nuevo, cada palabra que no entendía la traducía con el traductor de Google. Después de un par de años lograba leer decentemente, casi sin ayuda del traductor.

App de Kindle para PC

Por supuesto que muchas personas prefieren descargar los libros en PDF y es una opción personal, no me voy a meter con eso. Pero realmente las funcionalidades como la sincronización, los resaltados y sobre todo la facilidad y rapidez con la que se consiguen los libros es espectacular. Cada uno sabrá lo que hace.

Después, recuerdo que quería entender un poco mejor cómo estaban estructuradas las oraciones en inglés así que me descargué una app que siempre recomiendo que se llama Duolingo. Quizás sea una buena opción para empezar.

Duolingo está disponible para web, pc, smartphone y tablet. Es muy buena y muy divertida.

Siguiente etapa

Con esas armas y muchas horas de práctica logré avanzar mucho en mi comprensión de textos en inglés.

Pero me pasaba algo. Como sólo leía me costaba mucho entender el inglés de oido. Y ya me empezaban a interesar otros contenidos en inglés, como películas, series o documentales sin subtítulos. Pensé que tenía que buscar una forma de hacerlo. Era un buen momento para dar el siguiente paso pero no sabía bien cómo.

Mi respuesta vino de parte de un amigo quién me comentó un método que usaba una amiga de él.

Me dijo textual: “Tengo una amiga que lo que hace es escribir lo que entiende de películas sin subtítulos en un cuaderno y así es como practica”.

Yo pensé: “Qué gran idea”. Ya tenía tarea para hacer.

Los pasos

Como en ese momento yo era muy fanático (todavía lo soy) de mirar charlas TED, entonces decidí que iba a hacer esto:

Paso 1: Mirar una charla TED sin subtítulos, pausar el video al fin de cada oración y anotar en un cuaderno lo que entendía.

Paso 2: Volver a pasar el video con subtítulos en inglés y comparar / corregir lo que había anotado en el paso 1.

Paso 3: Volver a dar play al video con subtítulos en español y comparar.
De este proceso resulto en un cuaderno lleno de oraciones en inglés que usaba para practicar. Al poco tiempo ya empezaba a entender algo de las series que veía, sin necesidad de los subtítulos.

Charla TED con subtítulos en inglés

Las 10 charlas TED más populares de todos los tiempos

Pero me faltaba un paso más, quería poder hablar con otra persona. Así que averigué y vi que en Buenos Aires había un evento conocido como Spanglish. Es un evento donde se juntan en bares y se arman mesas de por ejemplo 3 argentinos y 1 yankee turista que quiere practicar español, son 10 min. de charla en español y 10 min. de charla en inglés.

Poder hablar, aunque en un lenguaje muy limitado, con una persona que hablaba en inglés nativo fue de una auto-realización increíble.

El último paso

Después con el tiempo dejé de hacerlo durante un par de años, creo que me faltó un poco de motivación porque más allá de leer online realmente no tenía una necesidad real de poder aprender más que eso. De todas formas siempre seguí leyendo cada vez miraba más charlas, más películas, cada vez consumía más contenido en inglés nativo.

Hasta que a fines del 2018, tuve más culo que cabeza y me gané un pasaje a New York en un taller donde exponía la reconocida blogger de viajes Floxie.

Blog: El mundo de Floxie

De repente el panorama cambió. Como me iba de viaje necesitaba practicar un poco más así que gracias al consejo de un amigo me hice una cuenta en Preply que es una app que te conecta con profesores de inglés a una tarifa por hora fija. Estuvo muy buena, pero al poco tiempo en Argentina hubo una devaluación importante, y los costos de las horas en la plataforma se me dispararon. Y bue, cosas que pasan.

Sitio web de Preply

Así que llegó el momento de hacer el viaje, y sentí que me manejé bastante bien con el inglés, digamos no tuve demasiados problemas para moverme para comprar, para tomar transporte público y demás, así que estaba bastante conforme pero lo que sí, entender a los yankees me costó bastante más de lo que pensaba.

https://www.instagram.com/p/B3nLXSpFZPe/?utm_source=ig_web_copy_link

De vuelta en Argentina 

A la vuelta me di cuenta de que necesitaba practicar más hablar, poder estructurar oraciones y entender el inglés nativo.

Así que me descargué una app genial que se llama Hallo, que lo que hace es conectarte con personas alrededor del mundo que quieran conversar en inglés. Te conectás, ponés buscar, y estás hablando con otra persona al otro lado del mundo. Es más fácil que hacerlo con una persona que habla inglés nativo pero lo que yo necesito en este momento es poder estructurar las oraciones cuando hablo, porque me pasó de que me quedaba un tiempo pensando qué decir y luego los nervios me dejaban en blanco.

Descargar Hallo App para Android

Finalmente

Y bueno, en esa estoy. Yo amo ser autodidacta y aprender cosas por mi cuenta, pero a la vez entiendo que hay personas que necesitan más acompañamiento, yo intento compartir en este post algunas ideas que quizás le sirvan a alguien que quizás no tenga plata para pagar un instituto o quizás quiere de alguna forma aprovechar todo el tiempo que pasa frente a las pantallas.

Espero que esto te haya servido de alguna forma.

¿Tenés más consejos para aprender inglés? Dejámelo en los comentarios para que los otros también puedan leerlos.