¿Cómo se siente cumplir un sueño imposible?

¿Cómo se siente cumplir un sueño imposible?

Hace ya muchos años (tenía 19, hoy 34), me encontraba en una fila en aeroparque junto con otros 60 jóvenes más en la búsqueda de un puesto laboral.

Atrás había quedado la escuela secundaria, y las muchas materias que tenía adeudadas.

A pesar de ser muy jóven sabía que tenía que encontrar un trabajo, así como lo habían hecho mis padres desde una realidad más dura, la realidad del barrio, del que tiene que salir desde muy joven a trabajar porque había que ayudar en casa.

Entonces me tomé el tren Mitre en José León Suarez, bajé en la estación Tres de Febrero y ahí estaba yo: parado en esa fila con el ruido de los aviones de fondo.

A mi esos ruidos me remontaban a los días en que escuché por primera vez un avión de cerca. Un momento mágico donde me maravillé de ver esos pájaros de metal gigantes.

Claro, yo nunca me había subido a un avión. Es más, no conocía a nadie que se hubiese subido a uno alguna vez con excepción, claro, de los empleadores de mi madre que viajaban a USA con frecuencia. Eran de una familia de clase alta para la que mi mamá trabajaba como doméstica.

Así que fue mi turno de presentarme ante el seleccionador y, en la primera entrevista me fue mal, pero me explicaron de qué era el puesto. En la segunda entrevista me fue bien y quedé seleccionado.

¡Había conseguido mi primer trabajo en relación de dependencia!

El nombre del puesto era vigilador y nuestras funciones iban a ser:

  • Controlar a todo el personal que entrara y saliera de los aviones, una vez que este hubiera llegado a destino. El control era una planilla dónde relevábamos con fechas y nombres a todo el personal que interviniera en los aviones después del descenso de los pasajeros (limpieza, catering, técnicos, etc.).
  • Una vez que el avión quedaba “estacionado” nuestro trabajo era hacer guardia, es decir, quedarse al lado de los aviones mientras estaba “estacionado”, que podían ser horas.
No encontré ninguna foto de esa época pero más o menos era así el uniforme que usábamos

De las peores experiencias que viví

Estuve dos meses solamente en ese trabajo, fue la peor experiencia laboral de mi vida.

La empresa era tercerizada por lo que ya nos habían adelantado que ante cualquier problema con otras áreas de la empresa, los despedidos íbamos a ser nosotros y obviamente, a ninguna de las otras áreas en la empresa le gustaba ser controlados. Por ende, no nos querían. Otros nos odiaban.

  • El sueldo era el mínimo.
  • Trabajaba 12 hs.
  • Tenía 1:30hs de viaje de ida y 1:30hs. de vuelta
  • Tenía franco 5×1 por lo que me pasaba casi todos los fines de semana trabajando.

Y, así estábamos vestidos con las bajas temperaturas que hay por la mañana frente al río en aeroparque porque la empresa no nos daba camperas a todo el personal.

Recuerden que una de nuestras funciones era la de permanecer al lado del avión todo el tiempo que este estuviera parado. Muchas veces eran guardias de calor extremo o de un frío muy crudo.

Hoy me imagino a un chico de esa edad tiritando de frío en una pista como esa y se me pone la piel de gallina.

Pero el recuerdo más doloroso que tengo de esa experiencia es que lloré tres veces en el trabajo en esos dos meses.

Una de ellas porque un mecánico de una aerolínea que no voy a nombrar, me amenazó de “te voy a cagar a trompadas” porque no le gustó que le pida sus datos.

Esos dos meses para mí, fueron dos años.

Hablando con otras personas que trabajaron conmigo en esa época me di cuenta de que no fue una experiencia tan mala para ellos, por eso sólo puedo hablar de mi propia experiencia.

Pero hay algo en lo que coincidíamos todos:
Era un trabajo de mierda, negrero e inhumano del que queríamos irnos cuanto antes.

Pero estando allí me pasó algo más.

Veía esto todos los días:

Recuerdo que me paraba a mirar a esas personas caminando por el hall, sonriendo, viviendo eso con total normalidad, personas que viajaban por trabajo (se notaba), familias, parejas, amigos.

Pero lo que más me impactaba era la normalidad con la que lo vivían. Me resultaba increíble.

Y cuando esas personas se subían a esos aviones, con esa expresión de felicidad que tienen las personas que viajan, yo era siempre el que se quedaba del lado de abajo de la escalera viéndolos emprender el vuelo.

Y yo deseaba tanto poder hacerlo algún día así como ellos…

Finalmente dejé ese trabajo para ir a trabajar a una fábrica como operario y abandoné mi sueño viajero.

El tiempo (varios años) pasó, y apareció Facebook. A esa altura yo hacía unos 5 meses que estaba trabajando en una nueva fábrica, también como operario.

Recuerdo que en Facebook encontré a un ex compañero de 7mo. grado de una escuela privada a donde fuimos junto con mi hermano porque mi mamá nos consiguió una beca.

Este ex-compañero mío compartió una foto de un viaje a Cancún junto con su familia. Era una foto desde el balcón de su habitación en un hotel frente al mar.

Era más o menos así:

Recuerdo que al ver esa imagen, me maravilló tanto que no me la podía sacar de la cabeza.

Mientras estaba sentado en mi puesto con mi guardapolvo azul, corriendo para llegar al número de la producción, no paraba de pensar en esa foto.

Qué lindo sería poder hacerlo alguna vez!

Pero no tenía idea de cómo. Seguía sin haberme subido a un avión alguna vez y sin conocer a nadie que lo hubiese hecho.

Tenía 24 años y aún no tenía mi título secundario, y no tenía ninguna perspectiva de crecimiento más que apostar a quedar efectivo en esa fábrica porque estaba trabajando por agencia.

Pero sabía que si lograba quedar efectivo, tampoco me iba a alcanzar para poder hacer algo como eso.

Ese fue uno de los momentos bisagra, donde pensé:
“Tengo que hacer algo para poder progresar”.

Pero no tenía idea de qué, ni cómo.

Lo bueno es que en ningún momento me generó algún sentimiento de envidia el ver a otros disfrutar de cosas a las que yo no tenía acceso y también quería.

Sino que más bien me generó esta sensación de:
“Qué hermoso que es eso! Podré alguna vez yo llegar a un lugar así?”

Hasta que un día recuerdo que me levanté (un poco tarde), desayuné algo (no recuerdo qué), me levanté de la silla, caminé por una pasarella, subí unas escaleras, apunté mi cámara y saqué esta foto:

Vista desde uno de los balcones del hotel all-inclusive donde me hospedé en Cancún

Y fue una de las varias veces que experimenté un imposible en carne propia.

Un sensación increíble, como si lo que uno está experimentando en ese momento fuese inverosímil, como si algo se hubiese complotado para ponerte en ese exacto lugar en primera persona. Y Cancún tiene ese turquesa en sus aguas que me dejaban horas contemplándolas.

“Mamá, mirá dónde estoy!”

No fue mi primer viaje en avión, después les contaré de mi primer viaje en uno, otra gran experiencia.

Pero en este destino sentí que llegué mucho más lejos de lo que hubiese imaginado alguna vez. Me estaba pasando a mi, el mismo que hacía varios años se preguntaba si existía la remota posibilidad de poder hacerlo alguna vez.

Y no solo eso, los viajes en avión se volvieron algo que ya no me era tan lejano. Me llevaron a conocer muchos de esos destinos que veía en las pantallas de Aeroparque, los que quería conocer, los que otros disfrutaban mientras yo no podía y de nuevo era increíble.

Viajar fue una de esas metas no idealizadas, dónde las experiencias muchas veces son mejores de la que uno las imagina cuando empieza a soñar con ese destino que tan lindo se ve por fotos.

Cataratas del Iguazú lado Brasil
Mendoza
Valle de Uco, Mendoza
Playa Ipanema, Rio de Janeiro
Mirador en circuito chico, Bariloche.

Y en el año 2017 cumplí el sueño que tenía cada vez que viajaba a algún lugar:

Que mi familia pudiera estar ahí conmigo para disfrutarlo.

Salvo mi mujer y yo, de los 7 que fuimos todos viajaban por primera vez en avión.

Ahí entendí que los viajes no se tratan sólo de los lugares sino también de las personas que nos acompañan.

Creo que está de más decir cómo la pasamos.

Y mi mamá que trabajo muchos años de doméstica, a sus 52 años pudo conocer el Cristo Redentor. Son esos momentos que nunca pensaste vivir, otro imposible que se hace realidad.

En esta foto subimos abrazados las escaleras mecánicas, uno de los momentos que más recuerdo. Mamá con lágrimas en los ojos subiendo al Cristo.

Si para mi viajar la primera vez fue una experiencia increíble, no me quiero imaginar lo que habrá sentido ella.

Momento capturado de casualidad gracias a una selfie.

Hoy cada vez que me toca viajar. Me quedo mirando a esos pibes que trabajan ahí dónde yo trabajé hace ya varios años.

Me pregunto si me miran de la misma forma en que yo miraba a esa gente deambulando por el Aeroparque.

A veces siento ganas de pararlos, invitarlos a tomar un café y contarles esta historia, para que vean que somos iguales.

Quizás esta sea mi forma de llegar a ellos de una forma no invasiva, para que puedas decidir ellos mismos cuándo y cómo empezar sus caminos. Pero también de llegar a tantos otros ahí afuera que necesitan escuchar estos relatos.

Me gustaría que esta historia sea el puntapié para que dentro de algunos años alguna persona que la lea decida empezar a considerar eso tan lejano como una posibilidad real y así, con el tiempo, experimente su propio imposible. Así como lo fue para mi una simple foto que un ex-compañero colgó en una red social.

No tenemos noción de la catarata de eventos que podemos generar en otros con actos tan simples y creo que es eso lo que nos hace a todos y cada uno, potenciales transformadores de las vidas de aquellos con quienes nos relacionamos en algún momento sin importar el medio que sea.

Finalmente quiero decir GRACIAS a aquellos que viajan, gracias por compartir las fotos de esos lugares que visitan.

Siempre me pone muy feliz ver a la gente disfrutar de los viajes. En su momento me generó este enorme deseo de poder hacerlo también. Así que le agradezco a mi ex-compañero (si es que lee esto alguna vez, gracias Esteban) y a los pasajeros del Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires.

Y recuerden que:

Los imposibles no tienen un valor absoluto, tienen un valor relativo. Relativo al contexto.

…………………………..

Si tuviste una experiencia parecida a la mía por favor me encantaría leerla en los comentarios para que otras personas también puedan inspirarse.

…………………………..

Esta historia fue originalmente escrita en mi cuenta de Twitter en febrero del 2018

…………………………..

Si quieres recibir en tu inbox cada vez que subo nuevo contenido puedes suscribirte a esta lista.
Subo contenido nuevo cada semana.

http://eepurl.com/gdAAE9