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Ingeniería inversa a los sueños

Todos tenemos un sueño, una meta, un objetivo o un lugar a dónde queremos llegar.

Eso muchas veces tiene forma de foto: tener la casa, el auto o ese viaje a esa playa paradisiaca.

Muchas otras veces el objetivo está más bien ligado a un desarrollo personal muy importante: quiero cantar, quiero ser influencer, quiero ser una persona de negocios, quiero ser abogado.

Y las formas en las que llegamos a cumplir esas metas, sobre todo aquellas que están relacionadas directamente con un desarrollo personal, tienen que ver con desarrollar ciertas habilidades necesarias para cumplir esa meta. Es decir el cumplimiento de esa meta depende de que logre desarrollar esas habilidades.

Por ejemplo para ser abogado, hay habilidades que necesito si o si, para ser jugador de fútbol lo mismo.

Ahora, existen carreras donde el camino está claro, donde cada uno de esos pasos o habilidades está bien definidos y las personas saben exactamente cuáles son estos puntos que deben cumplir para alcanzar ese objetivo. Como las carreras universitarias por ejemplo, o alguns deportes.

Está ultra estudiado qué necesitamos desarrollar para ser lo que queremos ser. De nuevo, la currícula de la carrera de abogacía está desarrollada y perfeccionada a través de los años para que una persona que obtiene su título de abogado cumpla con ciertos criterios por los que debe pasar antes de obtener ese título.

Es como una lista de requisitos necesarios para que sí o sí cumpla alguien quiera obtener el derecho de ser llamado abogado.

Por ejemplo este es el plan de estudios de la carrera de abogacía.

Plan de estudios en la página web de la universidad de Palermo

Otros objetivos

Pero existen otros tipos de objetivos donde lo que debemos construir para llegar a eso no está tan claro.

Por ejemplo, si quiero emprender en un proyecto específico y tener éxito, ¿Cuáles son las habilidades o talentos necesarios para que eso suceda? ¿Qué tengo que tener como características personales que hagan que ese proyecto específico sea exitoso?

Ahí la cosa cambia, porque no está tan claro justamente porque depende mucho del tipo de proyecto que estemos encarando.

Es distinto si mi objetivo es ser un hombre de negocios donde quizás se puedan incluir habilidades como negociación, armado de planes de negocios, hablar en público, liderazgo finanzas. Incluso hay carreras como los MBAs con planes de estudios pensados para personas de este perfil.

Pero para algunos proyectos específicos no son necesarias todas estas características, es decir, hay gente que quiere que le vaya bien en una panadería, no ser experta en negocios regionales.

Lo mismo para aquellos cuyos sueños son una foto final. ¿Si mi sueño es poder viajar todos los años al caribe, entonces qué habilidades necesito desarrollar? No está claro, porque existen diversas formas de hacerlo, muchas formas de llegar al mismo objetivo.

Existen metas a las que se accede a través de mejorar la situación económica si es que hoy está fuera de alcance (la mayoría de las veces) y existen muchas formas de hacer esto.

Quizás en esos casos se necesite un proceso de exploración para identificar posibles vehículos para alcanzar esa meta. Ese va a ser tema de otro post, porque es un universo aparte.

Pero hoy me quiero concentrar en aquellas carreras u objetivos donde no está tan claro qué es aquello que debemos desarrollar pero que si sabemos cuál es esta carrera, como el arte, algunas carreras relacionadas a las redes sociales (por su novedad), o negocios específicos.

En mi caso particular mi meta es ser orador internacional, y la verdad tampoco tengo %100 claro lo que debo desarrollar para que eso suceda pero vamos a explorar un concepto interesante al respecto que quizás te pueda ayudar a ganar claridad al respecto.

Me vengo haciendo mucho esta pregunta de ¿Qué necesito desarrollar para alcanzar mi meta?

Y hubo un concepto que me sirvió mucho, espero que te sirva también. Se trata de la ingeniería inversa

Ingeniería inversa

Según Wikipedia:

La ingeniería inversa o retroingeniería es el proceso llevado a cabo con el objetivo de obtener información o un diseño a partir de un producto, con el fin de determinar cuáles son sus componentes y de qué manera interactúan entre sí y cuál fue el proceso de fabricación.

Es decir, suponete que tenés una empresa de electrodomésticos y tu competencia saca un producto buenísimo que la está rompiendo y que no sabés como hicieron.

Lo que hacen los ingenieros de la compañía es comprar ese producto, desarmarlo y tratar de entender como funciona parte por parte para poder replicarlo.

Es decir, aprenden a generar el producto desde el producto final.

Este concepto es muy interesante porque nos puede servir para hacer lo mismo con nuestros objetivos. Intentando entender qué necesitamos hacer para llegar hasta el producto final. El producto final es nuestra visión, sueño o meta.

Ingeniería inversa a los sueños

En todos los posts que escribo intento usarme a mi mismo como ejemplo de cada concepto, un poco para dejar registro de lo que voy aprendiendo y otro poco para demostrar que son ideas en las que creo. Así que si me disculpás, otra vez vas a leer acerca de mis sueños.

Mi visión es ser conferencista internacional.

La siguiente pregunta que surge es, ¿Qué significa para mi ser eso? ¿Lo puedo explicitar de forma medible? Más adelante vamos a hablar acerca de tener metas medibles. Pero definir cuáles son las medidas de tu éxito es algo tremendamente importante que voy a decir hasta el cansancio. Es decir, cuando llegues ¿Cómo vas a estar seguro de que llegaste?

Tomemos mi caso de ejemplo:

Meta -> Ser conferencista internacional

Medibles

  • Charlas en ciudades de 5 países (New York incluída)
  • Charlas de más de USD 1.000 de ganancia
  • Eventos de más de 500 personas
  • Ingresos de más de USD 5.000 por mes (No necesariamente de las charlas)

Ese es el producto final.

La pregunta siguiente debería ser. ¿Qué tiene que ser verdad para que eso sea verdad?

Y esto es maravilloso porque pone a trabajar nuestra cabeza de forma creativa. Nuestro cerebro es una herramienta espectacular que ama pensar soluciones, resolver desafíos, crear. Lo único que debemos hacer es darle un estímulo concreto.

Está bien si este ejercicio te toma varios minutos u horas, o días incluso. Tomate el tiempo que necesites, dejá que tu cabeza trabaje a su ritmo.

Entonces las respuestas serían algo así cómo.

Para que es sueño sea verdad, debería ser verdad TODO esto:

  • Excelencia en la oratoria
  • Impacto positivo, potente e inspirador en las personas
  • Tener una audiencia internacional
  • Ser distinto a los oradores actuales
  • Alta presencia online (web y redes sociales)
  • Charlas con contenido intelectual alto
  • Ser carne de las ideas que comparta

Entonces estos son los puntos que debo trabajar para llegar a esa meta. Hasta que esos puntos no sucedan, mi sueño no va a suceder. Es la ingeniería inversa a un sueño gigantesco o no tanto.

Esta lista claro, puede estar incompleta, de hecho la mía lo está. Podemos completarla observando y hablando con otras personas que ya están en el lugar donde quiero llegar. En el proceso de avanzar también vamos a ir descubriendo lo que nos falta, lo que tenemos incluso lo que sobra.

Pero en principio tenemos algo para empezar a trabajar. Sabemos que hasta que esas cosas que integran la lista no sean ciertas, el objetivo final tampoco lo será y eso se vuelve una pequeña guía, porque de la misma forma en que un estudiante rinde 6 veces el mismo examen hasta aprobarlo, nosotros sabremos que mientras no “aprobemos” cada uno de los puntos, nunca accederemos a nuestro “título”.

Incluso podemos armar una planilla de Excel para usarla como guía. Por ejemplo de verde los completados, de amarillo los que están en un término medio y de rojo los puntos que más trabajo nos requieran o que más lejos estamos.

Podemos armar un Excel que iremos actualizando a medida que avancemos o descubramos nuevos ítems.

Al igual que un estudiante, se vuelve nuestro objetivo diario priorizar la lista y empezar a completar cada una de ellas con las herramientas que cada una requiera, por ejemplo si algo se me da fácil y natural quizás practicar por mi cuenta sea buena idea, si existe algo en lo que sabés que practicar solo sería muy difícil quizás podrías contratar a un coach.

Por ejemplo para mejorar mis capacidades de exposición decidí buscar un experto que me ayude con eso, el objetivo es pintar de verde esa casilla. Y así con cada punto.

También vamos a hablar de cómo podemos hacer para mejorar en las cosas que nos cuestan. Motivo de otro posteo.

Lo importante de todo este quilombo es que hasta que todas las casillas no se pinten de verde, nuestra meta tampoco se va a pintar de verde.

Yo te animo a tomarte un tiempo para pensar estos temas porque creo que la característica principal de las personas que avanzan es que tienen claridad o están camino a construir claridad.

Si es la primera vez que leés este blog, me presento, mi nombre es Matías. Nací en un barrio vulnerable y en mi vida progresé tanto que me empecé a preguntar ¿Cómo es la vida qué me gustaría tener? De esa pregunta surgió mi trabajo en el dibujo animé, y mi sueño de convertirme en conferencista internacional.
Esos sueños están hoy lejos pero en estas publicaciones intento compartir las cosas que aprendí y sobre todo las que voy aprendiendo camino a construir ese sueño «imposible».

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Historias

Mi historia con los viajes (por qué me vuelan la cabeza cada vez)

Esta historia fue publicada originalmente en un hilo en mi cuenta de Twitter y alcanzó las 180.000 vistas. Nunca pensé que fuera a lograr impactar en algo sobretodo porque lo escribí con el teléfono mientras esperaba que mi mujer se preparara para ir al cumpleaños de mi mamá.

La historia

Tenía 19 años y una amiga de mi vieja me comenta que en el aeropuerto de Buenos Aires, en el Aeroparque Jorge Newbery estaban pidiendo gente y que además ¡No pedían el analítico!

Yo había terminado el secundario pero el último año desbarranqué y me llevé hasta el recreo, así que por eso no tenía mi título secundario.

Recuerdo que llegué al Aeroparque y por delante mío había una fila enrome de unos 60 pibes igual que yo. En la entrevista no me fue bien. Estaba muy nervioso por ser mi primer trabajo formal y eso me jugó en contra. Me acuerdo que fui con un amigo. El quedó y a mi me rebotaron.

Pero unos días después lo vi a mi amigo y me dijo:
«Boludo, andá de nuevo que entra cada uno…»
Así que volví a ir a hacer esa fila enorme y esta vez tuve suerte.
«Estabas muy nervioso la primera vez» me dijo mi reclutador. Ahí me explicaron de qué iba a ser el trabajo.

El nombre del puesto era vigilador. Nuestra función iba a ser la de «controlar» a todo el personal que entrara y saliera de los aviones. Catering, limpieza, técnicos, etc.
Nos daban unas planillas y teníamos que completar: Nombre, empresa, entrada, salida.
Y cuando se bajaban todos del avión nuestra función era la de «custodiar» el avión. Nos quedábamos parados del lado de afuera todo el avión estuviera “estacionado” que podían ser horas.
Estuve dos meses solamente en ese trabajo, y fue por lejos la peor experiencia laboral de mi vida.

Trabajar en aeroparque

  • El sueldo era el mínimo
  • Trabajaba 12 hs, (Tenía 1:30hs de viaje de ida y 1:30hs. de viaje de vuelta, así que apenas tenía tiempo para comer, bañarme y dormir para al otro día levantarme para ir a trabajar).
  • El régimen de francos era de 5×1, así que me pasaba todos los fines de semana trabajando.

Pero eso me lo bancaba, lo que no me bancaba eran otras cosas:

  1. La empresa era tercerizada, y básicamente lo que hacía era ahorrar en todos los gastos que podía. Y uno de esos gastos eran las camperas. Así que muchas de las horas que pasábamos parados al lado de los aviones las hacíamos con sólo un suéter, con el frío polar que hace por la mañana frente al Rio de la Plata en la pista de Aeroparque. Hoy me imagino un chico de 19 años temblando de frío de esa forma, y se me pone la piel de gallina.
  2. El clima de trabajo era una mierda, básicamente porque a los otros sectores de la compañía no les gustaba ser controlados. Eso nos generaba muchas tensiones. Había un sector que especialmente nos habían advertido que tuviéramos cuidado: Los mecánicos de cierta aerolínea muy conocida. Hasta que un día llegó el momento de encontrarme a uno de ellos a bordo de uno de los aviones. Ante la pregunta por su nombre me respondió: «¿Qué te importa pelotudo?», y después me encaró amenazándome con cagarme a trompadas. Un tipo de 50 años contra un chico de 19. En ese momento me puse tan nervioso que sólo atiné a ponerme a llorar. Un tipo de 50 contra un nene de 19 años… Hoy pienso en esa situación y tengo ganas de ir a buscarlo a ese hijo de puta. La situación me afectó tanto que después estaba muy sensible frente a otras situaciones menos pesadas.

Pero estando allí me pasó algo más. Veía esto todos los días:

Recuerdo que me paraba a mirar a esas personas caminando por el hall, sonriendo, viviendo eso con total normalidad, personas que viajaban por trabajo (se notaba), familias, amigos, parejas.

Y me paraba a mirar las pantallas con todos esos destinos hermosos que yo no conocía y soñaba con poder conocer.

Y cuando esas personas pasaban por adelante mío y se subían a esos aviones, con esa expresión tan característica que tienen las personas cuando se van de viaje, yo era siempre el que se quedaba del lado de abajo viendo como ellos se iban.

Yo nunca había viajado en avión, de hecho nadie de mi familia cercana había viajado alguna vez en uno. Y yo deseaba tanto poder hacerlo así como ellos.

Pero bueno en ese momento estaba lejos de mis posibilidades.
Por suerte me fui de ese trabajo de mierda, apareció una oportunidad laboral mucho mejor y me fui. Me fui a trabajar a una fábrica.

Mi etapa como operario de fábrica

En esta fábrica estuve casi 5 años, atrás había quedado el colegio y los viajes. Estaba contento con mi sueldito, con las salidas a bailar y con poder comprarme pilchas.
Hasta que me empecé a sentir estancado, es para otro post este tema pero la cuestión es que y de ahí me fui a trabajar a otra fábrica porque pagaban un poquito mejor, donde hacía prácticamente el mismo trabajo pero con mucha más exigencia (sobretodo porque estaba por agencia).

Y en eso estaba, tratando de quedar efectivo en esa fábrica en la que estaba trabajando “por agencia”. Me acuerdo que me costaba bastante llegar al número de producción que me pedían.
Hasta que un día apareció Facebook, y por algún motivo en ese momento lo primero que hacíamos todos era agregar a los ex-compañeros del colegio.

Ahí encontré a Esteban: un ex compañero de una escuela privada a donde fuimos con mi hermano porque mamá consiguió una beca.

Y un día como cualquier otro, me acuerdo que abro Facebook y veo que Esteban compartió una foto.

Era una foto de un viaje.

Cuando la vi, casi me caigo de culo.

La foto era algo así.

Zona hotelera en Cancún, Caribe Mexicano

Era la vista desde el balcón de un una habitación en un hotel all-inclusive en Cancún donde Esteban estaba de vacaciones con toda su familia.

Yo en ese momento no sabía ni dónde quedaba Cancún, lo único que sabía era que Cancún era el premio que se sorteaba en los programas de Susana Gimenez.

Y yo conocía a alguien que se podía permitir hacer un viaje así, y no sólo eso, por la magia y la novedad de las redes sociales también lo estaba viendo. 

En los días siguientes no podía apartar esa imagen de mi cabeza y mientras estaba sentado en mi puesto de operario con mi guardapolvo azul, corriendo para llegar al número de la producción, no paraba de pensar en esa foto.

Y pensaba para mis adentros. ¡Qué lindo sería! ¿Será que alguien como yo, podrá alguna vez hacer algo así?

Punto de inflexión

En ese momento lo entendí, porque cuando levanté la cabeza vi como alguien de casi 60 años agachaba la cabeza cuando pasaba el jefe.

Entendí que si seguía por ese camino nunca me iba a poder permitir hacer algo así, como veía que otras personas sí se lo estaban permitiendo.

Lo bueno de esta experiencia es que nunca me generó envidia ver a otras personas hacer las cosas que yo tanto deseaba sino que me generó el deseo de poder hacerlo yo también.

Empecé a fantasear con la idea de poder hacer ese tipo de viajes a pesar de que no tenía nada en mi realidad que me indicara que eso iba a ser posible algún día.

Pero no me detuve ahí, empecé a fantasear con no solamente el progreso económico, sino también en lo profesional. Porque estaba un poco cansado de ser simplemente un engranaje en una línea de producción y quería ser valorado por otras que no fueran simplemente que tan rápido pudiera mover las manos, y que tan cerrada pudiera mantener la boca.

Pensar fuera de la caja

No tenía idea, no sabía cómo eso iba a ser posible para mí algún día.
Pero empecé. Lo primero que se me ocurrió fue volver a la escuela secundaria a rendir mis materias adeudadas. Ya tenía casi 25 años, es decir que hacía 7 años que no tocaba un libro, eso me generaba una enorme vergüenza.

Se me ocurrió la idea de anotarme a estudiar ingeniería electrónica. Yo sabía que en la universidad de San Martín (UNSAM) se había abierto hacía poquito la carrera.

Me da un poco de vergüenza decirlo, pero yo no sabía ni lo que hacía un ingeniero. Solo sabía que un ingeniero es alguien importante, alguien que le pagan mejor que un operario, que trabaja en una oficina ¡Y que puede tomar café mientras trabaja!

Yo no tenía dudas en que iba a poder rendir mis materias del secundario. Pero en caso de ir a la universidad eran varios los miedos que se me despertaban:

  1. El primero era que hacía 7 años que no estudiaba nada, y tenía miedo de que eso me jugara en contra.
  2. El segundo era que no tenía referencias de familiares estudiando en la universidad. Mis viejos no pasaron del 7mo. grado en el colegio. Iba a ser primera generación de universitarios.
  3. El tercero eran los relacionados a algunos comentarios mala leche de algunos de mis ex-compañeros: «¿Cuántos años? Vos estás loco» «Es muy difícil esa carrera» «Está brava la mano, si descuidás este laburo después no vas a conseguir otro tan fácil» Y mi favorito: «Conozco un ingeniero que gana menos que nosotros».

Pero lo que más me asustaba de todo era ir a la universidad…

Fracasar…

Y en ese momento darme cuenta de que me iba a tener que conformar con un trabajo como ese para siempre.

A pesar de todo esto me convencí parcialmente de hacerlo y fuí a la universidad

La universidad

Entrar a la universidad representó un hito muy importante en mi vida. De repente sentí que estaba en un lugar lleno de gente como yo. Gente que se estaba esforzando y que apostaba por su futuro.

Paradójicamente después de haberme matado por quedar efectivo en esa fábrica (felicitación del jefe de por medio) me llaman un día a los pocos meses de estar cursando y me avisan que había sido despedido.

Pero a esa altura no me importaba mucho porque en la facultad me estaba yendo mucho mejor de lo que yo esperaba. Siempre me había considerado inteligente pero vago, fue genial ver que esa «inteligencia» estaba ahí todavía.

Y al poco tiempo empecé otra vez a tirar CVs, y las entrevistas ya no eran para operario de fábrica como antes. Conseguí mi primer trabajo como profesional y al poco tiempo me surgió la posibilidad de ingresar a un trabajo que mejoró mucho mi calidad de vida en lo económico, lo profesional y lo humano.

Hasta que una mañana

Hasta que una mañana como muchas otras me desperté.

Fui a desayunar algo.

Cuando terminé agarré mis cosas.

Caminé por un caminito.

Subí unas escaleras.

Me apoyé en la baranda.

Y saqué esta foto:

Estaba en el exacto lugar que hacía varios años atrás miraba desde la pantalla de mi teléfono preguntándome si algún día iba a ser posible para mí.

Recuerdo que el color turquesa del agua era tan intenso que no me quería poner los anteojos.

Fue una de las tantas veces que experimenté un imposible en carne propia.
-Mamá! Mira dónde estoy!!!

Pero no solo eso, sino que los viajes en avión se volvieron algo que ya no me era tan lejano. Me llevaron a conocer muchos de esos destinos de las pantallas de aeroparque, los que quería conocer.
Me faltan algunos todavía pero estoy bastante conforme.

Viajar fue una de esas metas no idealizadas. Era tan bueno o mejor de lo que pensaba.

Pero me empezó a pasar algo cada vez que conocía un lugar lindo. Empezaba a soñar con que mi familia pudiese estar ahí para disfrutarlo conmigo.

Así que lo armamos aprovechando mi breve experiencia viajando, conseguimos ofertas de vuelos y ofertas de alojamientos y nos fuimos.

En el año 2017 de los 7 que fuimos, excepto mi mujer y yo todos viajaban por primera vez en avión. Así que no solo disfruté de un destino hermoso. Sino que disfruté mucho más de ver a mi familia experimentar eso por primera vez.

Adivinen como la pasamos.

Y mi mamá que trabajo muchos años de doméstica, a sus 51 años pudo conocer el Cristo Redentor.
Son esos momentos que nunca pensaste vivir.
En esta foto subimos abrazados las escaleras mecánicas, uno de los momentos que más recuerdo.
Mamá con lágrimas en los ojos subiendo al Cristo.

Foto tomada por casualidad en una selfie

Y todavía estoy muy movilizado porque hace pocos meses tuve un viaje que fue una de esas experiencias que nunca pensé que algún día iba a vivir.

No quiero extender demasiado esta publicación pero el caso es que fui a un workshop donde se sorteaba un pasaje New York y tuve tanto culo que me lo gané.

Terminamos yendo en octubre pasado con mi mamá a conocer la gran manzana.

Tengo 4 millones de fotos en mi Instagram @matiasparroyo
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Y la última noche en New York decidí gastarme unos mangos extra, me puse un saco, zapatos y salimos a tener una zona romántica con mi mamá😍

Y charlamos un montón, charlamos de la locura de estar en ese lugar, de lo lindo de tener la posibilidad de hacerlo. Si para mi era una experiencia increíble, para mi vieja era una experiencia exponencialmente increíble. Porque las únicas personas que ella había conocido que eran capaces de hacer esos viajes eran sus empleadores en sus muchos años trabajando como doméstica, mientras vivíamos en un barrio vulnerable sin asfalto ni agua potable.

Hoy cada vez que me toca viajar. Me quedo mirando a esos pibes que trabajan ahí en el lugar donde yo estuve. Es un flash porque siento que me miro a mi mismo del otro lado del espejo. Me pregunto si me miran de la misma forma que yo miraba a esa gente.

Y en todos estos años de subirme a esos pájaros de metal. Cada vez que me toca hacerlo siempre me pasa lo mismo. Nunca pude normalizar el poder hacer ese tipo de cosas. Vuelvo una y otra vez al punto de partida, a ese momento en el que parecía un sueño imposible de alcanzar y me embarga un sentimiento de profunda gratitud y de emoción. La emoción de saber que los imposibles eventualmente suceden si nunca los soltamos. Que mis nuevos imposibles también pueden suceder si repito el proceso. Que hoy nuevamente me estoy mirando desde este lado de un nuevo espejo, pero que con el tiempo me miraré finalmente desde el otro lado con este profundo sentimiento de gratitud y auto-realización.

Esta historia es un extracto de mi charla: El lugar donde nacés no determina hasta donde podés llegar, donde intento convencer a las personas de que pueden buscar la vida que quieren en lugar de resignarse a la vida que les tocó.

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Cómo aprendí inglés por mi cuenta (y gratis)

Hace un par de años estaba un poco frustrado con el idioma inglés. El problema que tenía era básicamente que con la llegada de internet me di cuenta de que había mucho contenido ahí afuera que me interesaba muchísimo y del cuál no encontraba su equivalente en español.
Algunos de estos ejemplos eran:

  • Blogs.
  • Libros.
  • Series.
  • Conferencias.
  • Etc.

Y fue cuando me decidí a hacer algo al respecto. No estoy tan seguro de recordar exactamente todos los pasos pero sí recuerdo la mayoría de ellos y puedo dejar muchas pistas para otros. Capaz que algo de lo que me sirvió te sirve.

Así que allá vamos…

¿Cómo empezar?

En el momento en que intenté aprender por mi mismo me di cuenta de que había muchas opciones ahí afuera si quería aprender inglés. Entre ellas:

  • Institutos
  • Cursos online
  • Apps
  • Profesores particulares

Pero como en ese momento para mí representaba algo un poco más que un hobbie el hecho de poder leer esos blogs, o libros en inglés, entonces entendí que no tenía realmente sentido para mi pasarme años yendo físicamente a un instituto a aprender inglés por ejemplo, o gastar un montón de plata. Sinceramente prefería invertir mi tiempo en otra cosa, esto no representaba una prioridad absoluta en ese momento.

Tampoco quería pagar grandes sumas de dinero para aprender algo que a fin de cuenta no necesitaba si o si.
Fue cuando decidí que sólo iba a poner tiempo, no dinero, solo tiempo. Y la forma de conseguir la motivación para empezar iba a ser elegir cosas para leer, que realmente me interesaran. Yo tenía la leve sospecha de que de la misma forma en que aprenden los chicos, también pueden aprender los adultos, sabía de casos de personas que se mudaron a otros países y rápidamente aprendieron el idioma. Era evidente para mí que la capacidad de las personas de aprender un idioma nuevo a cualquier edad existía y quise probarlo.

Primer paso

Decidí que iba a empezar a tratar de leer los sitios que más quería entender. Entre estos sitios que me interesaba leer estaban Tech Crunch, Venture Beat o Quartz, que hablaban de emprendimientos de tecnología o de buenas ideas.

Tech Crunch es un sitio donde se escriben noticias y artículos acerca de empresas de tecnología e innovación.

Entonces empecé por ahí. ¿Y cómo precisamente? Usando algo que tenía a mano:

El traductor de Google

Lo que hacía literalmente era traducir palabra por palabra hasta que lograba entender una oración, luego un párrafo y así iba construyendo las oraciones hasta que podía entenderlas.

Leer un artículo me podía demorar 10 veces más el tiempo de lo que me costaba leer uno en español. Algo que requería de paciencia, pero justamente eran cosas que me interesaban realmente entonces todo eso valía la pena.

Después de varios meses de hacer esto todos los días, empezaba a entender bastante más que al principio, de hecho estaba sorprendido, aunque seguía sin saber el significado de muchas palabras notaba que cada día aprendía más y más y eso me motivaba a seguir adelante.

Siguiente paso: Libros

Con el tiempo cuando estuve un poco seguro de que podía leer aceptablemente, empecé a comprar libros en inglés.

Había muchos libros que me interesaban muchísimo hacía bastante tiempo, así que al momento de decidir dar este paso ya tenía vistos varios libros que me interesaban leer.

Lo primero que hice fue darme de alta en Amazon.com y asociar una tarjeta de crédito, si no tenés tarjeta de crédito hoy en día desde Argentina existen opciones como Ualá que te permiten hacer estas transacciones por internet.

Sitio de Ualá

Amazon.com
Sección de libros electrónicos de Amazon.com

Luego descargué la app de Kindle de Amazon para PC.

Kindle es un formato de libro electrónico que está %100 adaptado para poder leer en PC, Smartphone o en el dispositivo Kindle que es un dispositivo que permite leer y no daña la vista.

Kindle es un dispositivo electrónico diseñado para no dañar la vista y con todas las funcionalidades de los libros electrónicos (Kindle ebooks)

Yo no lo tenía así que empecé con la app de PC. Y de nuevo, cada palabra que no entendía la traducía con el traductor de Google. Después de un par de años lograba leer decentemente, casi sin ayuda del traductor.

App de Kindle para PC

Por supuesto que muchas personas prefieren descargar los libros en PDF y es una opción personal, no me voy a meter con eso. Pero realmente las funcionalidades como la sincronización, los resaltados y sobre todo la facilidad y rapidez con la que se consiguen los libros es espectacular. Cada uno sabrá lo que hace.

Después, recuerdo que quería entender un poco mejor cómo estaban estructuradas las oraciones en inglés así que me descargué una app que siempre recomiendo que se llama Duolingo. Quizás sea una buena opción para empezar.

Duolingo está disponible para web, pc, smartphone y tablet. Es muy buena y muy divertida.

Siguiente etapa

Con esas armas y muchas horas de práctica logré avanzar mucho en mi comprensión de textos en inglés.

Pero me pasaba algo. Como sólo leía me costaba mucho entender el inglés de oido. Y ya me empezaban a interesar otros contenidos en inglés, como películas, series o documentales sin subtítulos. Pensé que tenía que buscar una forma de hacerlo. Era un buen momento para dar el siguiente paso pero no sabía bien cómo.

Mi respuesta vino de parte de un amigo quién me comentó un método que usaba una amiga de él.

Me dijo textual: “Tengo una amiga que lo que hace es escribir lo que entiende de películas sin subtítulos en un cuaderno y así es como practica”.

Yo pensé: “Qué gran idea”. Ya tenía tarea para hacer.

Los pasos

Como en ese momento yo era muy fanático (todavía lo soy) de mirar charlas TED, entonces decidí que iba a hacer esto:

Paso 1: Mirar una charla TED sin subtítulos, pausar el video al fin de cada oración y anotar en un cuaderno lo que entendía.

Paso 2: Volver a pasar el video con subtítulos en inglés y comparar / corregir lo que había anotado en el paso 1.

Paso 3: Volver a dar play al video con subtítulos en español y comparar.
De este proceso resulto en un cuaderno lleno de oraciones en inglés que usaba para practicar. Al poco tiempo ya empezaba a entender algo de las series que veía, sin necesidad de los subtítulos.

Charla TED con subtítulos en inglés

Las 10 charlas TED más populares de todos los tiempos

Pero me faltaba un paso más, quería poder hablar con otra persona. Así que averigué y vi que en Buenos Aires había un evento conocido como Spanglish. Es un evento donde se juntan en bares y se arman mesas de por ejemplo 3 argentinos y 1 yankee turista que quiere practicar español, son 10 min. de charla en español y 10 min. de charla en inglés.

Poder hablar, aunque en un lenguaje muy limitado, con una persona que hablaba en inglés nativo fue de una auto-realización increíble.

El último paso

Después con el tiempo dejé de hacerlo durante un par de años, creo que me faltó un poco de motivación porque más allá de leer online realmente no tenía una necesidad real de poder aprender más que eso. De todas formas siempre seguí leyendo cada vez miraba más charlas, más películas, cada vez consumía más contenido en inglés nativo.

Hasta que a fines del 2018, tuve más culo que cabeza y me gané un pasaje a New York en un taller donde exponía la reconocida blogger de viajes Floxie.

Blog: El mundo de Floxie

De repente el panorama cambió. Como me iba de viaje necesitaba practicar un poco más así que gracias al consejo de un amigo me hice una cuenta en Preply que es una app que te conecta con profesores de inglés a una tarifa por hora fija. Estuvo muy buena, pero al poco tiempo en Argentina hubo una devaluación importante, y los costos de las horas en la plataforma se me dispararon. Y bue, cosas que pasan.

Sitio web de Preply

Así que llegó el momento de hacer el viaje, y sentí que me manejé bastante bien con el inglés, digamos no tuve demasiados problemas para moverme para comprar, para tomar transporte público y demás, así que estaba bastante conforme pero lo que sí, entender a los yankees me costó bastante más de lo que pensaba.

https://www.instagram.com/p/B3nLXSpFZPe/?utm_source=ig_web_copy_link

De vuelta en Argentina 

A la vuelta me di cuenta de que necesitaba practicar más hablar, poder estructurar oraciones y entender el inglés nativo.

Así que me descargué una app genial que se llama Hallo, que lo que hace es conectarte con personas alrededor del mundo que quieran conversar en inglés. Te conectás, ponés buscar, y estás hablando con otra persona al otro lado del mundo. Es más fácil que hacerlo con una persona que habla inglés nativo pero lo que yo necesito en este momento es poder estructurar las oraciones cuando hablo, porque me pasó de que me quedaba un tiempo pensando qué decir y luego los nervios me dejaban en blanco.

Descargar Hallo App para Android

Finalmente

Y bueno, en esa estoy. Yo amo ser autodidacta y aprender cosas por mi cuenta, pero a la vez entiendo que hay personas que necesitan más acompañamiento, yo intento compartir en este post algunas ideas que quizás le sirvan a alguien que quizás no tenga plata para pagar un instituto o quizás quiere de alguna forma aprovechar todo el tiempo que pasa frente a las pantallas.

Espero que esto te haya servido de alguna forma.

¿Tenés más consejos para aprender inglés? Dejámelo en los comentarios para que los otros también puedan leerlos.

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Cómo bajar un sueño a tierra

Hace bastante tiempo que en charlas y en talleres o incluso hablando con amigos o personas que me siguen en mis redes sociales, noté que había una parte que me estaba faltando o de la cuál no había hablado lo suficiente.

En mis charlas siempre intento inspirar a las personas a soñar con lo que verdaderamente quieren, a habilitarse a soñar en grande.

Charla para jóvenes emprendedores de barrios vulnerables para asociación consciencia

Creo que a pesar de que parece algo simple e intuitivo, hasta obvio, en realidad es algo muy difícil porque todos nosotros estamos influidos mucho más de lo que nos gusta admitir por el contexto en el que nos desarrollamos.

Sino me creés probá salir un mes a comer con amigos y deciles que te hiciste vegetariano y que ya no tomás alcohol. Te aseguro que vas a sentir la presión social.

Por esto mismo creo que tenemos muchas dificultades para aislarnos del entorno e identificar lo que genuinamente queremos y que por esto, terminamos eligiendo los objetivos o sueños socialmente aceptados por nuestros contextos. Imitamos lo que vemos a nuestro alrededor, y le llamamos «realidad».

A veces son los padres, a veces la pareja, a veces nuestra clase social, etc: Todos tienen en claro que es lo que quieren y esperan de nosotros. Y creo que al elegir algo fuera de nuestra motivación propia, lo único que logramos es, o perder mucho tiempo para alcanzar un objetivo que luego se siente vacío porque descubrimos que perseguimos el sueño de otro (en el mejor de los casos); o, nunca logramos ese objetivo por no tener la perseverancia necesaria para sortear los obstáculos del día a día justamente porque el objetivo no es lo suficientemente motivador para nosotros.

Es por eso que creo que identificar, en primer lugar, qué es lo que realmente queremos, y hacer un cambio en nuestra forma de pensar que nos habilite a querer lo que realmente queremos, es el paso fundamental, el que la mayoría hace mal, el paso clave.

Pero últimamente me pasa mucho más de encontrarme a personas que ya tienen ese sueño identificado pero no tienen la más puta idea de qué hacer para llegar alguna vez a alcanzarlo.

Lo que dicen: Bueno dale, me permito soñar ¿Y ahora qué hago?

Hace poco me pasó de estar hablando con un seguidor de Instagram que me dijo y cito textual:

“Todos dicen que cumplen objetivos, sueños y demás, pero nadie te muestra el proceso”.

Personalmente tengo una opinión bastante formada acerca de muchos creadores de contenido que no son capaces de mostrar nada acerca de sus procesos, porque creo que sus procesos son exactamente eso: generar la percepción del objetivo cumplido.

Así que decidí escribir este post para contar un poco acerca de mi propio proceso de cambio orientado a la acción y de cómo intento llevarlo adelante HOY con las cosas que me hubiese encantado saber en su momento y que ahora sé. Hoy no voy a hablar sólo con el diario del lunes, sino con el diario del viernes también.

¿Empezamos?

Lo primero

Considero que lo primero y más importante de todo es saber exactamente qué es lo querés.

¡Qué rompe bolas! Debés estar pensando. Pero pará un poquito, algo rápido y seguimos. Si insisto con esto es porque creo que vale la pena.

Esto ya lo dije mil veces, pero esta vez te voy a pedir esto:

Que puedas contarlo en una oración.

Ejemplo:

Hace un par de años cuando estaba en la fábrica trabajando como operario lo que yo realmente quería se podría resumir en esta oración.

“Quiero un trabajo donde me traten como un ser humano, donde gane un sueldo de clase media y donde pueda mostrar mis capacidades”.

Por supuesto que en ese momento no lo pude expresar así y más bien era algo como:

“Quiero conseguir un buen laburo”.

Pero bueno, al no tener tan bien estructurado lo que quería, eso me trajo muchos problemas. Tener claridad acerca de lo que queremos y poder expresarlo de forma fácil y rápida es un avance enorme con respecto a otras personas no todos lo tienen tan claro y por eso tienen tantos problemas para avanzar. ¡No saben para dónde carajo van!

Hoy eso que quiero quizás lo expresaría cómo:

“Quiero ser un exitoso speaker internacional. Y vivir bien de dar charlas”.

El «exitoso» y el “vivir bien” representan algo para mí, que también tengo identificado.

Ok, entonces el primer paso es escribir esto en un cuaderno. ¿Por qué? Después te explico bien, ahora hacelo. Son incontables los beneficios de escribir en un papel, en un cuaderno o incluso llevar un diario. Googleá si no me creés.

Antes de seguir quiero aclararte que no es necesario que tengas %100 identificado lo que querés en esta etapa porque muchas veces necesitamos avanzar para descubrirlo y conocernos a nosotros mismos. Entonces empezá con lo que sí tenés claro. Por ejemplo un trabajo que te paguen x guita por mes. Quizás no sepas QUÉ laburo querés pero si estás seguro de los ingresos que te gustarían. Entonces empezá por ahí.

Esto es una hipótesis, y como todo hipótesis más adelante será validada o refutada, pero necesitamos una idea inicial para empezar a trabajar.

Bueno, escribila.

¿Listo? ¡Sigamos!

Sistema de pensamiento

Una cosa que aprendí durante estos años es que no existen pasos estandarizados para todos. Hay tantas vías para llegar a un mismo objetivo que las acciones debemos elegirlas teniendo en cuenta nuestra situación actual. También aprendí que nunca estamos seguros de haber hecho la «apuesta» correcta, simplemente elegimos la opción que nos parece mejor sin nunca estar %100 seguros de que esa es la opción correcta. De eso se trata tomar decisiones.

Entendiendo esto, lo que yo aprendí de mi y de otros es que básicamente el proceso por el cuál elegimos qué acciones tomar en el día a día para apuntar hacia ese objetivo son dos:

  1. Planeación.
  2. Pensar pasos semana a semana.

Planeación

La planeación es básicamente armar una serie de pasos que eventualmente me van a llevar hacia cierto objetivo. O por lo menos que yo creo que me pueden llevar hacia un objetivo. Esto puede sonar difícil o complejo. Pero cuando lo bajás a tierra es algo bastante simple, dependiendo de la persona. Mejor dicho, puede ser simple e intuitivo y funcionar de igual forma.

De hecho cuando estaba en la fábrica hice este plan mentalente sin nunca sentarme 10 minutos a pensarlo 😂. Mi plan era algo como esto:

  1. Voy al secundario a rendir mis materias.
  2. Entro a la universidad.
  3. Me recibo y empiezo a trabajar de ingeniero, o a mitad de carrera consigo un trabajo de mi área de estudio.
  4. Llego a mi trabajo soñado + el estilo de vida que quiero.

Eso finalmente pasó en el paso 3, mucho antes de haberme recibido y de hecho fue lo que me hizo desistir de querer recibirme más adelante.

El proceso para armar un plan es tan simple como ese. Es una hipótesis de lo que yo considero que es el camino que me va a llevar al lugar al que quiero llegar, y por qué creo que es el mejor camino.

Algo importante a destacar es que en años previos había tenido otros planes para mejorar mi situación: Poner un negocio de ropa, poner en alquiler un remis, hacer un curso de diseño gráfico. Y en todos ellos había empezado un proceso de análisis y de toma de acción pero a fin de cuentas ninguno de ellos prosperó ni me llevó a destino. Fueron un fracaso.

Lo bueno de esto, y acá me doy un crédito, es que a pesar de que fui modificando el plan, nunca desistí de ese objetivo, cosa que suele pasarle a mucha gente. Yo decidí mantenerlo, y creo que eso fue clave.

Pero bueno, sigamos.

Ahora supongamos que tenés una breve idea de cuál es el plan para llegar a ese objetivo. Y mejor, lo tenés escrito.

¿Entonces qué hago?

¿Cómo dar los primeros pasos?

Una de las herramientas que más uso, y que más recomiendo son los objetivos trimestrales (OKRs), me parecen una herramienta espectacular (si querés que escriba un post sobre eso dejámelo en los comentarios).

Mientras tanto te recomiendo el post de un gran amigo emprendedor: Miguel Morkin. En este post en su cuenta de Instagram explica muy bien cómo hace esto:

Personalmente yo siempre, siempre, siempre (esto es solo un consejo) lo primero que hago antes de empezar un plan es tomarme tres meses para entender cómo funciona ese plan.

Ese es siempre el primer objetivo en caso de sentir que estoy metiéndome en un terreno del que sólo tengo un entendimiento superficial.

Por ejemplo, suponete que tu intención es abrir un local de ropa:

¿Vos entendés realmente dónde te estás metiendo? ¿Entendés realmente de qué se trata tener un negocio de esos? ¿O simplemente son suposiciones de haber ido a local solamente como cliente? Si no lo tenés claro, creo que el primer objetivo debe ser entender el lugar donde estoy ingresando. Las cosas son siempre mucho más complejas de lo que se ven desde afuera. También vamos a hablar de eso más adelante.

Pero bueno si lo pusiéramos en estos términos diría que yo dividí este plan en varias etapas.

  1. Acercarme a la escuela a rendir mi materias.
  2. Anotarme en la carrera en la facultad
  3. Dar bien el ingreso.
  4. Meter 3 materias por cuatrimestre.

O algo así.

En esa base las acciones diarias puede ser tan simple como agarrar esos objetivos trimestrales y todos los domingos a la noche preguntarme: ¿Qué paso puedo dar esta semana para avanzar hacia ese lugar? Obviamente esto es algo que hago AHORA, en mis épocas de operario hacía las “cuentitas mentalmente” y decidía sobre la marcha.

Entonces una semana el paso era:

  1. Salir del trabajo e ir a la escuela a averiguar cuando rendir.
  2. Ir a la casa de ese compañero a pedirle la carpeta que necesito para estudiar.
  3. Anotarme para rendir x materia.
  4. Hablar con el profesor.
  5. Estudiar.
  6. Rendir
  7. Etc.

¿Se entiende la idea? Son pasos chicos.

Y no te creas que en armar proyectos más grandes o desafiantes requieran cosas más osadas o sofisticadas, siempre es así el proceso.

Hoy en día mi proceso quizás sea más del estilo:

  1. Escribir 3 posteos semanales.
  2. Grabar y editar un video para subir a YouTube.
  3. Escribir a 10 personas por día para ofrecerles dar una charla o un taller de forma gratuita.
  4. Leer 1 libro a la semana (2hs. por día)
  5. Etc.

Básicamente se compone de estas dos cosas. Un plan, y sentarte a pensar qué carajo podés hacer hoy para cumplir con ese plan.

Y todo es una hipótesis que está sujeta a prueba, incluso nuestra meta, porque a medida que avanzamos podemos descubrir desde la práctica, opciones que no se nos habían ocurrido porque no las conocíamos u opciones que no consideramos porque había una parte de nosotros mismos que no conocíamos.

Conclusión

Sea de la forma que sea, ponerse en movimiento siempre es una excelente forma de crecer como personas. Los pasos que hay que dar no tienen nada de mágicos, están plagados de suposiciones y de una mezcla de lo racional con lo emocional, lo cuál lo hace muy difícil de identificar. Creo que es un proceso extremadamente personal que cada uno debe descubrir por su cuenta, y que por eso es tan difícil para mucha gente.

Aclaración: Mucha gente piensa que no tiene idea de cómo poner metas u objetivos porque no tiene idea de cuánto puede llevar una tarea o una meta, bueno la solución a esto es simple. Al principio nadie lo sabe, es la práctica de ponerse objetivos, tareas y medir en el tiempo cuánto somos capaces de lograr lo que nos da cierto ejercicio de qué plazos ponernos. Es una habilidad que se aprende, cómo todo en la vida. Empezá con lo que te parezca y si al cabo de tres meses estás lejísimos fuiste demasiado ambicioso, y si llegaste fácil deberías subir la vara.

Y eso es todo amigos…

Espero que estas ideas te ayuden, al menos, a considerar formas de bajar esos sueños que tenés a tierra. No es algo fácil pero tampoco es algo extremadamente complejo a pesar de los mil métodos que hay ahí afuera y te quieren vender como la clave para hacer las cosas. Además los pequeños pasos tienen interés compuesto, pero de eso, de eso hablaremos en futuros posts.

Soñar no cuesta nada, pero si te quedás soñando para siempre en el plano de los deseos, esos sueños nunca se van a hacer realidad.

Gracias por leerme.

Estos artículos me toman varias horas para ser escritos y acumulan años de errores y aprendizajes, pero a fin de cuentas son simplemente apreciaciones personales, y opiniones propias, que no necesariamente se correspondan con la realidad, pero que representan una forma de crear comunidad y mi deseo de compartir los aprendizajes que me hubiese gustado que alguien me transmitiese en su momento cuando todo era dudas e incertidumbre. Espero que te sirva.

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