En el post anterior hablábamos acerca de la gratitud y la implicancia que tiene en nuestra capacidad de retrasar la gratificación, una condición para tener éxito en casi cualquier área.

Y les contaba acerca de como este año decidí retomar ciertos hábitos o prácticas que en el pasado lograron cambios fenomenales en mi vida.

En este post quiero hablarles de otra práctica tan importante sino más que la gratitud que decidí volver a poner en práctica para retomar el camino del cuál me desvié hace un tiempo. Estoy hablando de la meditación.

Fuente: Headspace https://www.headspace.com/

Esta práctica solía estar asociada a estereotipos de personas “espirituales” o “conectadas con lo místico”. Como si para poder practicarla a diario uno se tuviera que convertir en una especie de monje Tibetano o algo así.

Photo by Frank Holleman on Unsplash https://unsplash.com/photos/fvmMDEvInLE

Pero este prejuicio por suerte empieza a caer poco a poco y la sociedad moderna empieza a descubrir los miles de beneficios que la meditación puede aportarnos sobre todo en este modelo cultural donde parecemos vivir todo el tiempo acelerados. La ganancia de adeptos entre nosotros crece a toda velocidad gracias a dos cosas principalmente:

  1. Los numerosos estudios que apoyan esta práctica para, por ejemplo, reducción del estrés, entre otros beneficios.
  2. La cantidad de gente que se suma a esta práctica de todas partes del mundo, de todos los estratos sociales, de todas las edades.

Entre los muchos beneficios que se han demostrado que la práctica regular de la meditación pueden generar están:

  • Reducir el estrés.
  • Mejorar el sueño y el descanso.
  • Aumentar el foco.
  • Mejorar las relaciones.

Entre muchos otros más.

Fuente – Headspace

Pero además de todos lo que nos ofrece la adopción de este hábito, la meditación puede ser una herramienta mucho más poderosa:

La meditación puede literalmente crear tu vida soñada.

Si, así como lo leés.

La meditación te puede abrir la puerta hacia todo lo que alguna vez quisiste ser, hacer o tener.

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Dejame que te cuente una historia personal, una breve experiencia que tuve con esta práctica. Una historia del mundo real, de alguien común y corriente, como vos.

Año 2008

En el año 2008 era un operario de 24 años de edad en una fábrica en zona norte y no estaba nada contento. La estaba pasando pésimo. Entre las cosas que me hacían sentir mal con mi momento presente estaban:

  • No tenía mi título secundario (adeudaba muchísimas materias).
  • El sueldo era de regular a malo.
  • Odiaba tomar el colectivo por la mañana muy temprano que estaba abarrotado de gente.
  • Odiaba los domingos a la noche.
  • La pasaba pésimo en el trabajo porque estaba contratado por una agencia, el trabajo era muy exigente (por no decir negrero), el trabajo era negrero (uy! Lo dije!) y sabía que mi posición era frágil porque entendía era mano de obra de fácil recambio. Es decir en cualquier momento me podía dar una patada en culo y a la calle. Para decirlo conceptualmente.

En ese tiempo había una pregunta que frecuentemente se paseaba por mi cabeza:

¿Cómo terminé acá?

¿Por qué me preguntaba eso? Porque recordaba esas épocas del primario y parte del secundario dónde mis profesores y compañeros se referían a mi como un alumno brillante, un chico muy inteligente con un futuro prometedor.

En esa infancia al ser bueno en mi desempeño escolar y al recibir el halago permanentes de mis padres, que habían llegado sólo hasta 7mo. grado y se sentían orgullosos, miraba el futuro con un lente sumamente optimista.

Mis padres me enseñaron que si quería ser alguien en la vida debía ir a la universidad. Para ser abogado o tal vez ingeniero. Debía tener un título universitario para no vivir las penurias de las personas que nacen pobres, de aquellos que por tener que salir a trabajar de muy chicos no tuvieron el privilegio de poder estudiar y por ende no les queda otra que pelearla día tras días aceptando situaciones que no querrían para sus hijos. Este era el caso de mis padres.

Pero bueno, como te contaba, mis notas en la escuela hacían que un futuro lejos de la realidad del barrio fuera posible. Y esa actualidad hacía que esperara los años por delante con ansias y el entusiasmo de ver hasta dónde podía ser de capaz de llegar este chico nacido en ese lugar.

Imaginaba un futuro con viajes al exterior, viviendo en una casa linda como las que mi mamá limpiaba, tener un auto y ser una persona respetada, un profesional. Eso veía mirando hacia adelante con la mirada de un chico que sueña sin límites.

Sin embargo los años habían pasado y ahí estaba, sentado en esa silla con ese uniforme azul tratando de cumplir el objetivo diario de producción con el único fin de quedar efectivo (es decir, de pasar a plata permanente) en un lugar en el que, paradójicamente, no quería estar. Sin tener la más pálida idea de qué iba a hacer de mi vida. Muy distinto de cómo lo había imaginado en mi época escolar, muy distinto…

Y en cierto punto sentía que me había decepcionado a mi mismo, que en algún momento había perdido el rumbo y por eso había terminado ahí.

Pero a pesar de todo esto había algo adentro mío que nunca se había ido:

Seguía teniendo sueños, muchos sueños y muy grandes. Mucho más grandes que mi situación en ese momento, al igual que cuando era un chico. A pesar de que no tenía la más remota idea de cómo podría hacer para llegar a ellos, no podía evitar seguir soñando.

Punto de inflexión

Decidí no omitir esta parte a pesar de los prejuicios que pueda ocasionar el hecho de mencionar este tema porque a sabiendas de que en cierto punto puede restarle algo de credibilidad a mi relato, te prometí que iba a ser %100 sincero con vos y decidí contarlo como yo lo viví en ese entonces.

De tantos puntos de inflexión que he tenido, sin dudas hubo uno que cambió mi vida:

Fue cuando vi un documental llamado “el secreto”.

No voy a ahondar aquí en los temas que trata este documental, que es muy conocido, pero sí les voy a contar lo que hice después de verlo.

Ver este documental desató algo en mi, o quizás de cierta forma potenció algo que ya estaba presente:

Me impulsó a tener sueños más grandes de los que ya tenía. Sueños más grandes que yo. También a soñar con la persona en la que me quería convertir. Todo esto sin tener pruebas de que eso era posible para mí, de hecho las pruebas de mi “realidad” me ofrecían más pruebas de que eso no era posible.

Y empecé a hacer más vívidos estos sueños. No solo en estado consciente sino que también en mis prácticas de meditación (sugeridas en el documental) que fueron algo que incorporé a mi rutina diaria y empecé a disfrutar muchísimo porque era como cerrar los ojos y despertar dentro de mi vida soñada donde tenía todo lo que quería ser, hacer o tener.

¿Y qué cosas quería? Todavía las recuerdo bien.

  • Quería ganar $5.000 por mes (que era más del doble de lo que ganaba en ese momento como operario).
  • Quería comprarme un auto. Un Renault Clio 2. Odiaba viajar en colectivo.
  • Quería viajar en avión por primera vez.
  • Quería ir a Cancún.
  • Quería bajar de peso, en ese momento pesaba 103kg. y quería pesar 87kg.
  • Quería trabajar como profesional. Ya no quería ser una pieza de recambio en una línea de producción.
  • Quería vivir en un departamento lindo en Villa Ballester o Villa Urquiza, dos barrios muy lindos en Buenos Aires.

Con esos sueños bien definidos empecé a meditar todas las noches antes de acostarme haciendo algunas respiraciones (más adelante te voy a dar más detalles de cómo hacer bien esta práctica) y visualizando todas estas cosas. En estas sesiones realmente sentía que estas cosas ya habían sucedido y eso me generaba un sentimiento de éxtasis, de suspirar, de felicidad antes de apoyar la cabeza en la almohada.

No pasó nada

Los cambios fueron casi inmediatos después de estas sesiones de meditación. Empecé a soñar despierto, empecé a estar de mejor humor y más agradecido por las cosas que estaban presentes, como te conté en el post anterior, pero en el mundo real nada había cambiado. 😕

O mejor dicho si cambiaron, cambiaron para mal porque me despidieron de mi trabajo en la fábrica 😅. Sin embargo continué insistiendo con las meditaciones porque realmente me hacían sentir bien y me ayudaron estar mejor en el día a día sin importar lo que pasara a mi alrededor.

Un día más como operario. Lamentablemente no tengo tantas fotos de esa época. Milenials sepan comprender, no teníamos Smartphones como los conocemos hoy 🙂

Incluso recuerdo que en ese momento me había armado un tablero dónde pegaba fotos de las cosas que quería a pesar de estar muy fuera de mi alcance. Miraba esa imagen antes de empezar con mis sesiones de meditación cada noche.

Incluso había tomado un recibo de sueldo de ese momento, le había borrado el importe original y con birome escribí el importe que quería ganar (que era más del doble como te dije). Eran $5.500 de esa época. 😂

Eso estuvo pegado en la pared de mi cuarto durante muchos meses.

Y si, pasaron cosas

En febrero de 2011 estoy sentado en una oficina dónde me están haciendo una entrevista preliminar. La cosa va bien, me siento confiado como cada vez que me tocó ir a una entrevista de trabajo. Me entrevista una chica de recursos humanos que representa el primer filtro en persona antes de las siguientes etapas. Me cuenta que después de esa entrevista voy a ser entrevistado por los jefes del sector al que estoy postulando para ser evaluado.

Finaliza esta entrevista preliminar y esta chica me dice que estuve muy bien, que me va a derivar con dicho jefe del sector para ser entrevistado.

Le pregunto:

– “¿De cuánto es el sueldo?”.

– “Nuestros sueldos son buenos. Vas a ganar $5.500 por mes”.

…………………………………………….

Me recorre un frío por la nuca estremecedor, ahora mismo al escribir esto todavía lo puedo sentir. La sensación del imposible a pasos de ser cumplido.

Terminan las entrevistas y vuelvo en el tren hasta José León Suarez. Camino por la calle como aturdido no escucho ni veo nada alrededor mío, no tengo recuerdos visuales de ese momento, solo recuerdo la emoción.

Pensaba en todos los pasos que había dado para llegar hasta ese momento. De repente todos y cada uno de ellos habían cobrado sentido, incluso aquellos que había dado sin saber por qué lo hacía. La forma en que se dió también fue bastante particular y aún no le encuentro explicación. Por lo que me resultó aún más increíble.

¿Qué carajo estaba pasando?

¿Brujería?

Las trampas de la casualidad

Mucho tiempo me debatí si todo esto fue simplemente el fruto de la casualidad, si esto se debió a algunos eventos afortunados que se conectaron en el lugar y el momento correctos, con los cuales armé un relato con una linda historia, inspiradora con cierta coherencia lo que Nassim Taleb denomina falacia narrativa. Sinceramente no puedo afirmar al %100 que no se haya debido a esto, entiendo que como seres humanos estamos cargados de sesgos.

Hasta que más adelante aprendí algunos hechos detrás de esta práctica. Seguí leyendo que más abajo te cuento lo que descubrí realizando mi propia investigación.

A pesar de todo me resultaba y aún me resulta totalmente increíble que puse un número demasiado ambicioso (sólo yo se lo fantasioso que fue poner en la pared esa cifra dada mi situación, como si hoy pusiera 4.000 dólares de sueldo mensual, que ya lo hice también 😎) y luego de varios meses escuché exactamente la cifra que había estado visualizando.

Una de las escenas que visualizaba durante mis meditaciones era la de ir a un cajero automático, revisar el saldo, sacar plata, salir, subirme a mi auto para ir al cine. Ese mismo número era el que estaba escuchando a través de la voz de esa persona, el mismo, ni uno más ni uno menos. Pensar en eso me genera escalofríos.

Si, quizás haya sido el fruto de la casualidad, el azar, la suerte, etc.

Y debo ser alguien con mucha suerte porque las casualidades siguieron sucediendo…

El sueño de viajar

Una de las imágenes que también traía a mi mente en mis meditaciones era la de una foto desde un balcón de la habitación de un hotel all-inclusive en Cancún. Era algo así:

Hasta que un día me encontraba caminando por esa playa sintiendo esa arena bajo mis pies. ¿Qué hacía alguien como yo ahí?

Foto que tomé desde uno de los miradores en el hotel all-inclusive en Cancún.

Podés leer más detalles de este relato acerca de este viaje en este post:

¿Cómo se siente cumplir un sueño imposible?

El sueño de bajar de peso

¿Se acuerdan que les conté que quería bajar de peso? Bueno algo que hice en ese momento fue anotar al lado de mi balanza cuánto quería pesar.

103kg. ganados a base de birra y asado
Llegué a pesar 78kg. en mi pico de entrenamiento

Hasta pude ver mis abdominales por primera vez en mi vida. Lo cuál me hizo sentir muy cómodo en las fotos en Cancún. 😂

El sueño del autito

Incluso un día a la salida del trabajo entré a una concesionaria de Renault e hice el test drive. Por favor! Lo lindo que se sintió! Obviamente el vendedor sólo buscaba que me endeude hasta la médula. No lo hice pero me llevé esa sensación para mis noches de meditación. El olor! El olor!

El sueño de vivir en un departamento lindo en una zona linda

Luego de varios años me mudé a un departamento en Villa Urquiza, Buenos Aires Capital, un lugar que de chico frecuenté bastante por ser el lugar donde vivían las personas para las que mi mamá trabajaba, y que siempre vi con mucho cariño. Me preguntaba como sería vivir en un lugar así, en ese momento sufría de vivir en José León Suarez por la creciente inseguridad, me robaron con revolver, tuve que correr en otras porque me esperaban a la vuelta de la esquina. Soñaba con un lugar mucho más tranquilo y lindo, donde pudiera salir a caminar. Hasta que un día sucedió. Pero cuando un día le saqué una foto al departamento y vi la foto que había pegado en mi pared, casi me caigo de la silla.

Foto que tenía en mi tablero
Foto recién mudados.

Miren las dos fotos anteriores y vean la posición del equipo de aire acondicionado.

Bastante más ordenado

Estos son muchos de los sueños que tenía en mis días de operario de fábrica que para mi representaban sino un imposible una posibilidad extremadamente improbable que finalmente y contra todos esos pronósticos, habían llegado. Si! Llegaron! [Emoji de fiesta y música de leña para el carbón]

Se que estas cosas no son cosas super extraordinarias ni mucho menos, nadie escribiría un libro acerca de ellas, no saldría una nota en los diarios hablando de ellas (pero si un post en un blog 🤔). Pero de lo que si estoy seguro es que para un operario de fábrica en ese momento, en ese contexto, con ese acceso a la información, con esa red de contactos representaban un cambio fenomenal, un sueño, casi un imposible. Y como yo estoy en contacto con mucha gente que está hoy en esa situación entiendo que esta historia puede representar un relato que describe sus sueños en su situación actual, espero que sea tu caso y que esto te sirva.

Todo el tiempo me pongo en la piel de ese trabajador de 24 años y trato de mirar las cosas que vivo hoy desde sus ojos. Cuando lo hago esta realidad me resulta inverosímil casi a cada momento, incluso al escribir estas líneas.

Espero que este relato te inspire a adoptar este hábito tan fascinante y que te anime a seguir soñando con esas cosas que hoy creés tan lejanas pero que te siguen robando suspiros cada vez que pensás en ellas.

Si sos una persona escéptica y no creés este relato, te entiendo. Hace varios años dejé de aplicar esta práctica porque “no era de gente inteligente” casualmente fue cuando muchas de esas cosas que había conseguido empezaron a tambalear y se fueron como llegaron.

Aprendí la lección y decidí volver a lo que siento que funcionó a pesar de lo que “la gente inteligente” piense.

Esta cita me ayudó mucho.

Pero si es relato no te convenció al menos me gustaría que adoptes la meditación por sus múltiples beneficios que tienen su respaldo científico. Eso ya de por si creo que vale la pena. Más abajo te dejo un link de otro post dónde te cuento algunos hechos que se descubrieron estos años acerca las visualizaciones y cómo nos sugestionan y convierten nuestro cerebro en un mapa del futuro por si querés saber más del tema.

Pero yo no necesito saber todo el proceso que realiza mi cuerpo para procesar las verduras, solo necesito saber que si me las como bajo de peso y listo.

Recordá que mi único deseo es ayudarte a seguir avanzando hacia esos sueños que tenés y ser brutalmente sincero en lo que comparto con vos. Ojalá esto te haya servido. Te mando un abrazo grande!

– Matías

……………………………..

Si quieres seguir leyendo acerca de este tema tan interesante te recomiendo estos posts:

La ciencia detrás de la meditación para alcanzar tus sueños
5 formas de aplicar la meditación a tu vida
Lecciones de humildad, lo que aprendí al perder mis sueños
Anatomía de una buena sesión de meditación

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Un comentario en “Cómo la meditación me sacó de un trabajo que odiaba

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