Finalmente me largué. Decidí empezar este proyecto que hace tiempo que me tenía entusiasmado. Te cuento cómo surgió: En el pasado me sentí tan beneficiado de poder conversar con muchas personas que tuvieron la amabilidad de compartir un café, un mate o una charla que en esta nueva etapa de exploración decidí salir a hablar otra vez con este tipo de personas. Hacer lo que en el pasado me funcionó.

Pero esta vez iba a ser distinto, porque con el tiempo me pasó que haberme beneficiado tanto de hablar con estas personas me generaba cierta sensación extraña. Me sentía un poco egoísta al estar yo solo expuesto a las ideas que me compartían en estas charlas. Ideas que pensaba que podían también inspirar a otras personas como yo. Fue cuando charlando con María de los Angeles Viera, una chica con una historia de vida increíble, ella vivió en la villa 21-24 y en un momento de su vida estaba trabajando en Dubai en el hotel más lujoso del mundo y me contaba todo esto café de por medio.

Me pasaban tantas cosas hablando con este tipo de personas que se me ocurrió, mientras hablaba con ella, usar la tecnología para ampliar, para invitar a otros a sentarse en esa mesa a escuchar esas ideas también.

Sabía que a la vez para generar mayor impacto tenía que hacer foco y concentrarme en una sola temática. Debía haber un sólo hilo conductor. Pensando en esto se abrieron muchas líneas:

  • ¿Hablo con emprendedores?
  • ¿Hablo con los que la pelearon de abajo?
  • ¿Hablo con influencers?
  • ¿Hablo con casos de ascenso social?
  • ¿Hablo con los “exitosos”?

Y en una de tantas tardes en las que me senté a escribir con mi cuaderno como compañero, me llegó la respuesta:

Hablar con aquellos que representan la idea de soñar en grande.

Soñar en grande es una idea que a mi personalmente me había influenciado muchísimo desde aquella infancia en el barrio.

Siempre me fascinó el hecho de que existieran personas capaces de ver lo que aún no existe, personas capaces de hacer tan real una visión interna, que ésta tomara vida propia y con el tiempo se materializara, muchas veces contra todo pronóstico. Yo mismo tuve los ejemplos más cercanos e inspiradores de todos, en las figuras de mi papá primero y luego de mi mamá. Pero otro día hablamos de eso.

Sin importar si los demás creyeran que era una locura, sin importar los fracasos al intentar seguir esa visión, sin importar que no hubiese pruebas en su realidad de que en algún momento podía ser posible, estas personas lograban mantener viva esa visión. Y con el tiempo la visión se hacía carne, y nadie podía entender qué pasaba.

En esa etapa estoy ahora. Las pruebas de mi “realidad” no acompañan a mis sueños, más bien son opuestas. Todo en mi realidad me indica que mis sueños están lejos de realizarse. Aunque tengo que admitir que con respecto a años atrás, están un poco menos lejos, aunque siguen estando en el horizonte distante.

Cuando definí que quería salir a hablar con personas que representaran ese ideal, me empecé a entusiasmar y rápidamente se me vinieron a la cabeza varios nombres de personas que creí que representaban esa idea.

Fue así como le escribí a Matías Viel. A Maty lo conocí vía Twitter y luego, aproximadamente un año atrás, conversamos vía Skype como tantas otras veces suelo charlar con personas que me resultan interesantes y de las que creo que puedo aprender. La charla me dejó muchas buenas ideas, y me sirvió para ampliar mi concepción acerca de lo que estaba intentando hacer.

Matías es fundador de una empresa llamada BeeFlow que se dedica a la polinización de campos de cultivo. No me voy a adentrar en los detalles de esto pero te dejo algunas notas del diario la Nación donde cuenta qué es lo que hace.
La empresa argentina que le da suplementos dietarios a las abejas y capta el interés de los inversores – LA NACION
Matías Viel, entrenador de abejas – LA NACION
La startup argentina que llevó la ciencia a la producción de miel y multiplicó la producción – LA NACION
Innovadores. Creó un sistema para que las abejas polinicen cultivos de manera organizada – LA NACION

Así que le escribí y aceptó. Y esta nueva charla que tuvimos nuevamente me dejó muy entusiasmado, me inspiró y me ayudó a ampliar mi visión nuevamente. Espero que a vos también te sirva.

Entrevista completa

Entre las ideas que compartimos en esta charla y que más me gustaron están:

Abrazar una visión

Creer tanto en algo que querés hacer que eso sea más grande que los fracasos momentáneos o las opiniones de los demás. Aunque siempre hay que tomar las críticas de otros para mejorar, en última instancia las decisiones que nos llevan a cumplir imposibles vienen de adentro y muchas veces no cuentan con el apoyo de los demás.

Desidealizar

Muchas veces /creemos/ que queremos ciertas cosas porque no las conocemos realmente. Y mucha gente se lanza hacia eso que dicen querer para darse cuenta rápidamente de que no es como lo imaginaban. Las chances de que algo sea como lo imaginamos existen tanto como las chances de que sea más bien lo opuesto. No es necesario arriesgarlo todo para averiguar eso, se puede arriesgar algo para comprobar fácticamente si eso que decimos querer es realmente algo que queremos. Una buena forma de verlo es como un experimento.

Por ejemplo: Me voy a tomar este cuatrimestre para empezar esta carrera, y al final de ese cuatrimestre voy a evaluar si el resultado fue positivo, o antes de estudiar para ser abogado podría entrar a trabajar para uno, o podría tomar muchos cafés con muchos profesionales que me cuenten cómo es verdaderamente la carrera.

En mi caso particular me tomé varios meses el año pasado para participar de un emprendimiento de escala, sin renunciar a mi trabajo. Quería ver cómo funcionaba desde adentro. Cuando finalizó esa etapa descubrí que no era algo que quería hacer, al menos en esta etapa de mi vida.

Acá pueden leer acerca de ese emprendimiento:
La feria en bici que recorre el centro porteño para ofrecer comida saludable – Clarín
“Bici puestos” con frutas, helados, bebidas, snacks y viandas: la Ciudad de Buenos Aires tendrá una nueva feria itinerante – Infobae
Feria en Bici: un nuevo mercado ambulante recorre los barrios de la Ciudad – LA NACION

Trabajar

El esfuerzo tiene que estar presente sí o sí. Pero dado que la percepción de esfuerzo viene muy atada a qué tipo de trabajo realizamos , es decir si a mi que me encanta pintar y me pones 4 hs. a trabajar en eso, seguramente signifique un gran esfuerzo pero va a ser muy distinto a como perciba el mismo esfuerzo alguien que odia la pintura.

Por eso es tan importante, si tenemos la oportunidad, elegir cosas en las que verdaderamente tenga sentido esforzarnos. Que nos importen.

Soñar muy grande pero rápidamente concentrarse en armar un plan

Perseguir una visión enorme o un imposible es un requisito imprescindible, pero no es suficiente.

Son incontables los casos de personas que sueñan con aquello que verdaderamente quieren pero nunca logran bajar todo eso a tierra. Aunque ser soñador y habilitarse a soñar, es el paso más importante de todos, no alcanza sólo con eso.

Una vez que tenemos una visión que nos despierta ese gran entusiasmo, hay que concentrarse en construir un plan que permita hacer cosas concretas para llegar a ese lugar desde el lugar donde estoy.

Lo que nos pasa muchas veces es que la realidad asusta. Tenemos miedo de exponernos a que esos sueños se destruyan de un día para el otro por el contacto con la realidad. Pero si queremos que esos sueños se materialicen, este paso es fundamental, no lo podemos obviar.

Si tenés la visión, hacé un plan.

La fórmula sería esta:
Visión ➡️ Plan ➡️ Trabajar

Pensar en grande es soportar la frustración

Cuando pensás en algo grande, por defecto sabes que es algo que es muy difícil de conseguir. Ese grado de dificultad hace que naturalmente haya que fracasar muchas veces en el proceso antes de conseguirlo y mucha gente descubre si verdaderamente quiere algo cuando se cruza con los primeros fracasos.

Mucha gente reacciona al contacto con la realidad volviendo rápidamente a su zona de confort. Pero para alcanzar un imposible hay que aprender a convivir con los errores y los fracasos, y sobre todo el estado emocional que nos genera ver todas nuestras expectativas positivas volar por los aires.

Aquellos capaces de sobreponerse al dolor, o aquellos que aprenden a no tomárselos de forma personal y a hacerlos parte del proceso. Son los que eventualmente llegan.

Perseverancia

Esto está muy relacionado con el punto anterior. Personalmente creo que la perseverancia tiene que ver %100 con tener la visión correcta. En un taller en el que participé como orador en el barrio 31, una personas me dijo:

“Soy muy perseverante para algunas cosas pero para otras no”.

Y esto es muy interesante porque queremos ser perseverantes en cosas que realmente tengan valor para nosotros. Creo que en el momento en que aparecen los obstáculos hay que levantar la cabeza y mirar esa visión que tenemos y preguntarnos: ¿Esto es lo que verdaderamente quiero? Si la respuesta es sí, quizás sea toda la motivación necesaria para seguir intentando.

Seguir una voz propia

Matías cuenta en esta entrevista que aplicó para conseguir una inversión a más de 50 inversores que le dijeron que no, hasta que alguien le dijo que si.

La reacción de los otros luego de verlo fracasar diez veces era lógica: No va a funcionar, no va a suceder. La realidad está diciendo fácticamente que eso está lejos de pasar.

A pesar de esto Matías decidió seguir simplemente porque él sabía adentro suyo que eso iba a pasar. Lo sabía incluso cuando todas las señales de la realidad marcaban lo contrario.

Por eso creo que cuando alguien piensa en grande, las decisiones nunca son lógicas. No existe esa decisión correcta que se pueda tomar y tenga la aprobación del %100 de las personas. De hecho, las chances son de que sea al revés.

Hay mucho de irracionalidad en pensar en grande, porque muy probablemente estemos contradiciendo el modelo mental de todos aquellos que nos rodean y por ende no tengamos su apoyo, eso es normal.

Pensar en grande es adictivo

No existe sensación más hermosa que la realización de lograr algo que en algún momento parecía imposible y cuando lo hacemos, cuando finalmente llegamos a ese lugar empezamos a pensar: “Si logré esto, que parecía imposible. ¿Podré lograr este nuevo imposible?”. Es así como esta sensación única nos embarca en un camino que no tiene línea de llegada. El camino de seguir sueños durante toda la vida.

Las utopías

No se trata de llegar a algún lugar sino de mantenerse en movimiento.

¿Nunca te preguntaste por qué las personas que ya “están salvadas” eligen seguir avanzando? ¿Nunca pensaste? Si, yo estuviese en su lugar me dedicaría a mirar la tele y a disfrutar de la vida.

La realidad es que hay un grupo de personas que necesitan seguir progresando para sentirse vivas, no es llegar a algún lugar, sino seguir creciendo.

Crecer es una forma de vida, y los imposibles son la excusa para mantenernos caminando, avanzando, progresando y aprendiendo. Una vida sin estas cosas, según mi opinión personal, es una vida que no vale la pena.

Ganar plata

Ganar plata es importante, MUY importante pero siempre hay que hacerse la pregunta: ¿A costa de qué? Por ejemplo, si hay que prostituir los valores para ganar $10 más o si hacerlo implica no tener tiempo para tu mamá, o perder libertad, ¿Vale la pena realmente?.

Dependiendo de la etapa en la que estemos tenemos una mirada distinta con respecto a la plata. La visión de lo que significa vivir una buena vida en base a cuánto consumimos o cuántos bienes materiales poseemos puede tener sentido para nosotros en una etapa de nuestra vida pero en otra no.

Y esto es porque no todas las personas son iguales aunque el marketing nos convenció de que tenemos que tener todos un auto 0km y viajar al caribe todos los años para tener una buena vida, en la práctica hay personas que no necesitan nada de eso para realizarse.

Nadie puede elegir la medida de felicidad del otro sobre todo cuando este otro está dispuesto a trabajar honestamente para conseguir aquello que para si mismo representa una parte de la felicidad.

Pero es verdaderamente muy triste ver como existen tantas personas que pierden todo el fruto de su trabajo y todo su tiempo, para pagar la cuota de su auto 0km sólo para impresionar a otros, a quiénes le importa un carajo.

De nuevo, no digo que comprar el 0km sea algo malo, pero si es tu caso asegúrate de que sea por las razones correctas, porque estás gastando tiempo de vida para conseguir esa plata para pagar ese auto. Qué esa ecuación valga la pena. Cada uno tiene que hacer su propia cuenta.

Elegir qué hacer con nuestras horas de vida es la forma más valiosa de libertad.

Realización

La felicidad es una cosa que podés encontrar tomando mates por la mañana mientras acaricias a tu gato, pero la realización de lograr un desafío es una sensación parecido pero a la vez muy distinta, diría que única.

Es tan grande que hace que resignifiquemos los obstáculos y los momentos de dolor que pasamos para conseguirlo. Hace que todo adquiera un sentido.

Por eso creo que tomar desafíos es por sí mismo una fuente de significado, de poder mirar hacia atrás dentro de algunos años y pensar:

Yo pude hacer eso.


Mencionamos en esta charla

Optimism vs. Positivity – YouTube

Eduardo Galeano ¿Para qué sirve la utopía? – YouTube

— Matías

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